La cara «B» del Obradoiro

Los gallegos ofrecieron su peor versión, especialmente en el apartado ofensivo.


El Obradoiro ofreció su peor versión de la temporada en el Fernando Buesa Arena frente a un Caja Laboral muy superior y cayó derrotado por 72-53. Los de Moncho Fernández realizaron un partido flojo, especialmente en el apartado ofensivo, y se sitúan con un balance de dos victorias y cuatro derrotas.

Perder en Vitoria entraba en los planes de hasta los más optimistas. Al igual que caer frente al Madrid. Las diferencias de plantilla y de presupuesto están fuera de toda duda. Sin embargo, el sabor de boca que dejó el equipo esta mañana fue muy distinto al de hace dos semanas contra los blancos. El Caja Laboral superó en todas las facetas del juego a los gallegos, incluso en muchos tramos del partido en intensidad y en mentalidad, santo y seña del Obradoiro.

En los locales, Teletovic, con 14 puntos y 11 rebotes, y Oleson, también con 14 puntos, se convirtieron en una pesadilla durante los 40 minutos de partido. En el Obradoiro, los triples de Corbacho aportaron algo de aire al equipo con su entrada en la pista.

El técnico compostelano introdujo cambios en su quinteto inicial, sentando a Washington y a Palacio por Bulfoni y Andrés Rodríguez, pero no consiguió el efecto deseado. La cancha vitoriana es una de las más complicadas de toda la Liga Endesa, y así lo demostraron los de Ivanovic en el arranque. Un parcial de 9-0 complicaba aún más las cosas para los visitantes. Además, tres faltas personales de Lasme en apenas un minuto debilitaron el juego interior gallego. Oriol, duda hasta última hora, entró en la pista con molestias.

El mejor momento de los visitantes llegó al final del segundo cuarto coincidiendo con una pequeña pájara vitoriana llegando a colocarse a ocho puntos de diferencia. Pero era un espejismo. Ebi Ere, señalado para llevar el peso del equipo en el apartado anotador, encestó su primera canasta en el tercer cuarto. A mediados del tercer cuarto, un triple de Heurtel rompió en mil pedazos el partido (45-30). El último parcial, el decisivo, perdió su razón de ser. La victoria gallega, improbable según las casas de apuestas, se había convertida en imposible. El tramo final no debió diferir mucho del partido jugado hace tres meses por los dos equipos, a puerta cerrada, como preparación para la temporada oficial.

La imagen ofrecida esta mañana no debe empañar la buena marcha del equipo a estas alturas de la temporada. El próximo domingo, al abrigo de su afición, tendrá oportunidad de mostrar su auténtica versión frente al Fuenlabrada.

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