El Lalín se olvida del gol

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo LALÍN / LA VOZ

DEPORTES

El colista de Tercera tiene el peor bagaje ofensivo de las categorías nacionales

25 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

No corren buenos tiempos para el Club Deportivo Lalín. El regreso del equipo a Tercera División está siguiendo un guion en el que el gol, o mejor dicho la ausencia de este, asume todo el protagonismo. El cuadro dezano se ha apoderado del triste récord de equipo menos goleador de todas las categorías nacionales españolas, puesto que solo dos tantos han subido a su cuenta en las diez jornadas de Liga. El plantel dezano compartía el récord hasta el pasado fin de semana con el Felanitx balear, pero el conjunto mallorquín -con un partido más- logró su tercer tanto de la temporada el domingo.

La realidad es que el promedio goleador del Lalín es desolador, un tanto cada 450 minutos. Pocos podían imaginarse la sequía que se cernía sobre el equipo en el primer partido de la temporada cuando Matelo, de cabeza, marcaba ante el Somozas. El Lalín empezaba la Liga sumando un empate y ofreciendo buenas sensaciones. El buen fútbol continuó en las siguientes jornadas, pero no el gol. Hubo que esperar cuatro partidos, o lo que es lo mismo, 377 minutos, para ver como Toño anotaba el segundo -y hasta el momento último- gol del Lalín, el único que la parroquia rojinegra ha podido celebrar en casa. Desde entonces han transcurrido 504 minutos más, y la ansiedad ya se ha apoderado del vestuario.

Desesperación

Si una palabra describe el estado de ánimo de la plantilla del Lalín esa es desesperación. Los jugadores están negados de cara al gol, y esa ansiedad se traduce en fallar ocasiones cantadas. El colmo del equipo dezano es que ha contabilizado ocasiones claras en casi todos sus partidos, viéndose superior a muchos de sus rivales, pero sin ser capaz de batirlos. Los delanteros están atenazados y el miedo a fallar se transmite en cada disparo. En Lalín ya se recuerdan los ajos que se llevaron al campo para combatir la falta de gol hace dos temporadas, o la visita al santuario de O Corpiño de hace cuatro años. En aquel entonces la directiva prometió ir caminando hasta el santuario si el equipo lograba la permanencia. El Lalín se salvó, y al año siguiente jugó la promoción a Segunda B.