Arsenio nunca lo hubiese dicho

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Frank de Boer llegó a Madrid presumiendo de conocer muy bien al equipo blanco, y también a Mourinho, «de la época en que el portugués estuvo en el Barcelona». A su llegada, De Boer confesó su propósito de «sorprender al Madrid y vengarnos del 2-0 de la temporada pasada. Mourinho no nos sorprenderá». El Madrid-Ajax terminó 3-0, con un primer gol que me atrevería a calificar como uno de los goles geométricos más perfectos que presencié sobre un campo de fútbol.

De este mismo gol, Butragueño diría ante las cámaras de televisión: «Fue un gol idóneo para explicar con detalle a los jóvenes futbolistas, para que comprendan mejor como debe llevarse el balón en un veloz contraataque desde campo propio». Totalmente de acuerdo con el Buitre, y suspenso total para Frank de Boer. La única disculpa, como explicación final, dijo: «Pecamos de inexperiencia. Este partido me da confianza (?) para los próximos».

Así escriben, algunos entrenadores, la historia de los partidos que pierden. Ya lo decía Santiago Bernabéu: «Los entrenadores, mejor callados. Ellos, a cuidar del estado físico de los jugadores. Cuanto menos hablen, mejor, incluso para ellos mismos».

Arsenio nunca hubiese dicho lo de Frank de Boer.