Noticia inédita en el fútbol español, en donde se oían continuadas quejas, pero nadie le ponía el cascabel al gato. El Racing de Ferrol advierte a los adversarios que no parará el juego en caso de que un contrario quede tendido sobre el campo. Este acuerdo, comunicado por escrito, viene a satisfacer un deseo general de los aficionados quienes protestan sonoramente las pícaras escenas del futbolista que simula lesiones con claro propósito de parar el juego y verse favorecido por el avance del reloj. Cuando un equipo va por detrás en el marcador, eso no sucede.
La decisión tomada por Silveira, presidente del Racing, coincide con algo que viene sucediendo en Francia en donde tratan de animar a Platini con la esperanza de que consiga que la FIFA acepte novedades, rechazadas una y otra vez por el arcaico gabinete del fútbol mundial en donde toman asiento veteranísimos dirigentes que no aceptan, por ejemplo, colocar un chip que detecte cuándo el balón rebasa la línea de gol. Ni tampoco que, tal como sucede en Sudamérica, los árbitros utilicen un espray para fijar el lugar de las faltas y exigir que las barreras defensivas respeten la distancia de 9,15 metros.
Está claro que el reglamento clama por unas sensatas modificaciones que, cuando se tomen porque no se puede navegar permanentemente contra corriente, redundarán en beneficio del fútbol. En España, el primer paso serio acaba de darlo el Racing de Ferrol equipo que, dicho sea de paso, en esta década celebrará su centenario.