Sagan se sube al tren Cancellara

El eslovaco venció en Pontevedra y sumó su segundo triunfo en esta Vuelta


pontevedra / la voz

Subidas, bajadas... Confusión. Mucha confusión. Así describió Peter Sagan la parte final de la etapa que unió Ponteareas y Pontevedra. El eslovaco del Liquigas comprobó aquello del territorio comanche que ofrece Galicia a la Vuelta, pero se sintió pescador afortunado en aguas revueltas. Porque Fabian Cancellara preparó el esprint para Daniele Bennati, su compañero del Leopard, que ya había dejado una muesca en tierras gallegas con su triunfo en Vigo en la edición del 2007. Pero esta vez al potente tren del corredor helvético se subió Sagan para engancharse a su segunda victoria en la carrera después de la obtenida en el calor asfixiante de Córdoba y superar a Degenkolb, Bennati y Petacchi. El ciclista del Liquigas ha conquistado el norte y el sur.

El público pontevedrés vivió la lucha afilada y cruel del esprint masivo, esa ráfaga de velocidad que casi azota la cara del espectador. Porque la fuga del día, formada por Maté (Cofidis), Roldán (Andalucía), Hansen (Omega Pharma) y Pydgornyy (Vacansoleil) al comienzo de la etapa, llegó a contar con más de nueve minutos de margen. Pero después de que comenzara una guerra interna entre los aventureros para seguir en solitario, la fuga murió en el kilómetro 160, a unos seis de la meta. El Leopard y el Skil hicieron un cálculo holgado para que se cumpliera el guion.

Wiggins sigue líder

El Sky hizo amagos de controlar el pelotón, aunque sin el manejo espartano que exhiben otras formaciones cuando albergan al mejor de la general. Quizás es la falta de costumbre. Pero Bradley Wiggins mantiene el liderato después de un día de presunta tregua para los gallos. Aunque el joven Bauke Mollema, que ya sabe lo que es ocupar el primer puesto y figura en el top ten, recortó tiempo a los mejores. Entró en el corte de los que disputaron el triunfo y se llevó los seis segundos del esprint bonificado para limarle 11 a Wiggins. Mollema está ahora a 36 segundos del maillot rojo. Son 11 menos de la desventaja que tenía con respecto al líder cuando partió de Ponteareas.

A rueda de Kittel

Vicenzo Nibali ganó un segundo sobre Wiggins. Pero cedió el cuarto puesto en favor del ruso Fredik Kessiakoff, que también supo sacar su pequeña tajada sobre los ilustres de la carrera. Después, el jefe de filas del Liquigas explicó que su pecado fue ponerse a rueda de Marcel Kittel (Skil) en la meta de Pontevedra y que este iba frenando. El italiano perdió cuatro segundos con respecto al primer grupo por atarse al alemán, que ya anunció que no tomará la salida hoy debido al cansancio. Nibali no apostó por un buen caballo para trotar en los últimos metros. Un detalle que cuando la rueda gira con alegría en días sucesivos queda en anécdota. Pero que pasa al drama si la pedalada se complica.

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