Mourinho, a lo suyo

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

16 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«Hay cosas que no cambian». Karanka se refería a los árbitros, pero la frase era un comodín. Valía perfectamente para justificar la presencia en rueda de prensa del segundo del banquillo blanco o el discurso victimista que esgrimió en sustitución de su jefe.

El Real Madrid había jugado bien. Muy bien. Había chutado cinco veces más que su rival -9 a 2 en disparos a puerta- y durante muchos minutos dominado incluso en las cifras de posesión de la pelota -48 %-52 % al final-. Pero lo importante en la comparecencia ante los medios volvió a ser el colegiado. Un Teixeira Vitienes que no vio el estúpido penalti de Valdés a Cristiano, pero que también se tragó uno de Marcelo a Pedro. El cántabro permitió además esa agresividad que ha anidado en la casa blanca y que en ocasiones cuenta con una complacencia propia de la edad de (Fernando) Hierro. Khedira puso la bota en la cabeza de Abidal y Pepe volvió a dar lecciones de matonismo. Sin sanción.

«Hemos hablado de que el equipo ha mejorado respecto al año pasado, pero hay cosas que no cambian. Seguimos trabajando a lo nuestro», afirmó Karanka. A lo suyo. Al recado diario.

Un victimismo que caló en el Bernabéu durante la pasada campaña y que sigue agradando al público, identificado con Mourinho. Para él fue una de las mayores ovaciones de la grada cuando devolvió al campo un balón que pasaba por su área técnica.

Desde ese rectángulo mostró el domingo su desagrado con algunas acciones de sus pupilos, a los que reprendió a gritos un par de veces y también evidenció su desacuerdo con el árbitro, a través de frecuentes gestos. Los más llamativos, los dedicados a la reacción de Alves ante la entrada de Pepe. El brasileño es el jugador que más antipatías despierta en la plantilla blanca, como demostró Xabi Alonso, acusándolo de fingir cuando el lateral se retorcía en el suelo.

Críticas a Alves

Ramos también cruzó todo el campo para participar en el único conato de tangana que vivió el encuentro. Después del encuentro, el de Camas se soltó la melena: «Da coraje que Alves manche el fútbol con su espectáculo». El caso es que la televisión demostró que la falta de Pepe fue clara y que bien pudo merecer tarjeta. Pero la idea queda ahí, fiel al mantra de que todos quieren perjudicar al Madrid.

Mourinho, que hace menos de un año se quejaba en público de que los dirigentes blancos lo utilizaban como parapeto en sus críticas -ahí se hizo pública su guerra con Valdano-, ya ni siquiera comparece a exponer sus ideas. El día antes de la ida de la Supercopa había deslizado que era conveniente «no decir las verdades». A Karanka se le preguntó en la rueda de prensa por esa teoría. «Si él lo dice, está claro que es lo que pensamos todos. Él es la cabeza visible». El domingo se quedó escondida en el vestuario.