La crisis del fútbol es fruto de unos dirigentes derrochadores y de unos Gobiernos cómplices
12 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La burbuja del fútbol está reventando. La convocatoria de huelga por parte de la AFE, se plasme o no en un paro en las dos primeras jornadas de Liga, es un síntoma claro de que el fútbol español se encuentra al borde del abismo. Pero a tal extremo no se ha llegado de repente. Ha sido un largo proceso con unos claros culpables que han contado con la complicidad de la clase política. Estas son algunas de las claves que han desembocado en la convocatoria de huelga del sindicato de jugadores.
la gestión
Los dirigentes han gastado siempre más de lo que han ingresado
En los años ochenta, el fútbol debía 20.000 millones. La situación fue solucionada con el primer plan de saneamiento. A principios de los noventa, la deuda era de 40.000 millones de pesetas, siendo solventada la situación con la conversión de los clubes en sociedades anónimas y con un nuevo plan de saneamiento. Hoy en día, el fútbol debe más de tres mil millones de euros, lo que viene a superar con creces el medio billón de pesetas. Sin duda, hay un nexo común entre estas tres etapas: la disparatada gestión del fútbol, que ha llevado a la contradicción de que cuanto más dinero se ha ingresado más ha aumentado la deuda de las entidades futbolísticas.
el papel del estado
Los diferentes Gobiernos han sido los cómplices necesarios
La clase política española se ha caracterizado por su endémica cobardía a la hora de abordar los problemas del fútbol. Las cuentas de los clubes tienen que ser depositadas anualmente en el Consejo Superior de Deportes, por lo que el CSD ha sido testigo mudo de cómo se ha ido pudriendo la economía del fútbol español. A pesar de tener conocimiento de todo, nunca ejerció, que haya trascendido, la potestad de revisar algunas de las contabilidades bajo sospecha que le llegaron. Especialmente grave ha sido el consentimiento de la Agencia Tributaria con el mundo del balón. La deuda actual que los clubes mantienen con el fisco supera los cien mil millones de pesetas, una cifra escandalosa a la que difícilmente se habría llegado con la diligencia que Hacienda suele mostrar contra el común de los ciudadanos o de las empresas. En el colmo de los colmos, algunos abogados de clubes de fútbol se han jactado en ocasiones de haber derrotado a la Agencia Tributaria en los tribunales por culpa de defectos de forma o por prescripción de los asuntos en discusión.
los dirigentes
En el fútbol, el que la hace, no la paga
Una sentencia judicial dijo que los dueños del Atlético de Madrid se habían apropiado indebidamente del club. Sin embargo, tal apropiación indebida prescribió según la ley, por lo que los dirigentes no tuvieron que devolver las acciones del club. Gil Marín sigue gobernando la nave como si tal cosa. Este es un ejemplo extremo que demuestra que en el fútbol español los dirigentes son poco menos que invulnerables. Astiazaran preside la Liga de Fútbol Profesional después de haber colaborado en la ruina de la Real Sociedad, con una gestión bajo sospecha. Casos como el de Horacio Gómez, inhabilitado por un juez por su gestión en el Celta, escasean. Son muchos los clubes que acabaron acogiéndose a la Ley Concursal, pero en cambio apenas hay presidentes y directivos que hayan tenido que responder con su patrimonio ante el quebranto económico producido a los acreedores.
la afe
Rubiales tiene el apoyo de todo el colectivo
Durante años, la AFE estuvo gobernada por González Movilla, que siempre fue acusado de actuar en connivencia con la Liga y con la Federación, no habiéndose significado por una gran beligerancia en defensa de los futbolistas. Con la llegada de Rubiales, el tono del sindicato ha cambiado. El exjugador se ha granjeado el respaldo de su colectivo y está siendo apoyado por las estrellas de la Liga. Y aunque todavía no se cree nadie que la huelga se vaya a consumar, sí que es cierto que a Rubiales no se le toma de broma.
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