La primera llamada de Movistar

mariluz ferreiro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Rui Costa vence en Super Besse e inaugura el palmarés del equipo en el Tour

10 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Tour es un camino por el que discurren vidas cruzadas. Ayer compartieron carretera un hola y un adiós. El portugués Rui Costa, logrando el primer triunfo para el Movistar en el Tour. Y el kazajo Alexander Vinokourov, (Astana), un veterano curtido en mil batallas que ya no volverá a la grande boucle y está empeñado en despedirse con un triunfo. El día en el que por fin asomó la montaña, el Macizo Central, los dos ciclistas mantuvieron uno de esos pulsos a distancia en los que se manejan piernas, corazón y cabeza. Vinokourov, el cazador que saltó del pelotón en el penúltimo puerto, el Col de la Croix, tuvo a su pieza al alcance, a 18 segundos. Pero Rui Costa, el único superviviente de la poblada fuga del día, soportó esa presión y levantó los brazos en Super Besse.

El ciclista luso escribe una página más para el equipo de Eusebio Unzué, heredero del Reynolds y del Banesto, que va cambiando de marca, pero que sigue estando íntimamente unido al Tour. Un bálsamo para el vencedor y su formación. Rui Costa estuvo suspendido durante cinco meses por un positivo involuntario debido a un suplemento energético. Y el Movistar está viviendo una temporada marcada por la tragedia, por la muerte de Xavier Tondo en un accidente doméstico y por la grave caída de Mauricio Soler en la Vuelta a Suiza. El colombiano fue trasladado ayer a Pamplona después de haber estado tres días en cuidados intensivos en una clínica suiza. Costa recordó a Tondo y a Soler.

Pero el Tour no solo reparte alegrías. Chris Horner, que se fracturó la nariz en la caída del viernes, no tomó ayer la salida. Intxausti, del Movistar, abandonó ayer. Y su compañero Rojas cedió el maillot verde en favor de Gilbert (Omega). En cambio, Thor Hushovd (Garmin) entró con los gallos y mantuvo el liderato.

La sal de la etapa la pusieron nueve fugados, que se marcharon en el kilómetro nueve. Entre ellos, Rui Costa. Y la pimienta la añadió Vinokourov, que fue recogiendo cadáveres sobre mojado tras su audaz ataque en el Col de la Croix. Solo se rindió en el último kilómetro del Super Besse, la cima final. Allí, la batalla de los ilustres fue para arañar segundos. Contador siguió la estela de Gilbert cuando el belga demarró. Y el madrileño volvió a probar después, aunque sin su habitual explosividad. Andy Schleck y Evans ni se inmutaron. El australiano sí logró irse por un momento de sus dos rivales, otro síntoma de fortaleza después de su victoria en el Mur de Bretagne. Escarceos sin más. Porque el único damnificado de los jefes de filas con ambición de cara a la general fue Robert Gesink (Rabobank), que perdió 1 minuto y 23 segundos. Los favoritos guardan madera para los Pirineos y los Alpes.

Más montaña para hoy

La etapa de hoy, con 208 kilómetros entre Issoire y Saint Floir tendrá perfil de sierra. El final es más suave que el de ayer. Acaba en un puerto de 4.ª categoría, con 1,6 kilómetros al 6,1 % de desnivel. Pero el recorrido cuenta con tres cimas de 2.ª, otras tres de 3.ª y dos de 4.ª. Montaña rusa antes del día de descanso.