Los favoritos comienzan hoy una semana en la que, excepto por incidentes como el del sábado, no tiene que haber diferencias entre ellos. Etapas para esprínteres o guerrilleros, gente que se la juega todo a una carta sin pensar en la general. Etapas a cuchillo en las que habrá caídas de las que nadie está a salvo, lo que siendo favorito puede suponer un desastre como casi sucede el sábado con Alberto. Lo malo, pero para eso se es favorito, es que ellos tienen que estar siempre delante, peleándose con los que se juegan la victoria de etapa, y eso supone un gasto de fuerzas que se van a necesitar cuando llegue la montaña.
En cuanto a la etapa de ayer, el equipo de Schleck le ha sacado al de Contador menos de lo que la mayoría esperaba, ya que se daba por bueno un redondeo entre sábado y domingo de 2 minutos. Para lograrlo Alberto se ha tenido que emplear a fondo, a diferencia de Andy, que se ha limitado a ir a rueda de sus compañeros más potentes, comandados por el tremendo Cancellara. Aunque haya sido menos de media hora de desgaste, en el Tour hay que ser hormiga y no cigarra; cualquier exceso antes de las etapas de montaña puede pasar factura.