Pendientes del ascenso lucense

DEPORTES

Salvo en Lugo, ciudad que estas últimas semanas vive un ambiente futbolístico propio de una final de Copa, el resto de los aficionados que no tenemos la suerte de participar de ese ambiente lucense notamos en gran medida la diferencia entre un fin de semana con o sin fútbol. Especialmente lo notan quienes viven con pasión, tanta que se refleja en su estado de ánimo según tengan la satisfacción de que su equipo salió vencedor del último partido, o el disgusto de la derrota. «No hay alegría como la de ganar», frase que solo rechazan quienes no viven el fútbol con intensidad.

Esto es así, pero no debemos olvidar los marcadores adversos que tanto duelen al seguidor, quien, de inmediato, se restablecerá del disgusto en el siguiente partido... si gana su equipo.

Eso de ganar es la palabra más escuchada en cualquier lugar en el que pueda entablarse una tertulia en la ciudad de Lugo, a la vez que repetida en toda Galicia porque el ascenso del equipo lucense, además de significar una alegría para todos, revalorizará el potencial de la Federación Gallega de Fútbol, organismo que preside un hombre de Cerceda, José García Liñares, quien a buen seguro apenas duerme estos días pensando en este partido de mañana frente al Alcoyano.