Rory McIlroy otea el US Open

Paulo Alonso Lois
p. alonso REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El norirlandés inició la última ronda con ocho golpes de ventaja sobre Yang

20 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Rory McIlroy ya otea la cima. Líder tras las tres primeras jornadas, el norirlandés acaricia el US Open. Al cierre de esta edición, iniciaba su última vuelta con ocho golpes de ventaja en el Congressional Country Club. Con 18 hoyos por delante, en condiciones normales, tenía una renta casi definitiva; con el precedente de su hundimiento en la última vuelta del Masters de Augusta, que abrió con cuatro impactos de ventaja, algo menos. Su inmediato perseguidor y compañero de partida estelar era el surcoreano Y. E. Yang. Comparten la tercera posición el inglés Lee Westwood, el australiano Jason Day (los mejores del sábado, con 65 impactos) y el estadounidense Robert Garrigus, a nueve golpes del líder.

McIlroy, norirlandés de 22 años, volvió a ganarle el sábado al campo que acoge el segundo grande de la temporada, tradicionalmente el más duro. Necesitó 68 golpes (con cuatro birdies y un bogey) para totalizar -14, el resultado provisional más bajo de la historia del torneo. Ayer peleaba por superar el -12 con que Tiger Woods venció en la edición del 2000.

«Aprendí la lección», insiste McIlroy sobre su experiencia en el Masters. Entonces, también llegó con una gran renta a la última jornada, y era líder sólido a falta de nueve hoyos para enfundarse la chaqueta verde. En tres calles, tiró el título, y deambuló a partir de entonces como un fantasma por el Augusta National.

Pelea contra sí mismo y contra Yang. El surcoreano no es un jugador cualquiera. Ganó el Campeonato de la PGA del 2009 tras una hazaña inédita hasta entonces. Remontó en la última ronda la ventaja de que disponía Tiger Woods. Hoy el todopoderoso jugador californiano ve el torneo por la tele. Con su habitual superioridad camina Rory McIlroy por las calles del Congressional, con casi 7.000 metros el segundo campo más largo de la historia del US Open.

Los españoles se alejaron de cabeza. Al inicio de la última ronda, Sergio García era sexto empatado, a diez golpes de McIlroy, y Quirós vigésimo primero, a catorce.