«Es más fácil mandar a Olimpo a la promoción». Diego Galván, centrocampista del equipo de Bahía Blanca, verbalizó una idea asentada en la cabeza de toda la plantilla. Él y sus compañeros temen los arbitrajes en los dos próximos partidos y sospechan que las instituciones intentarán evitar el descenso de un equipo que ha jugado en Primera desde su creación. Una situación que en Argentina solo comparten Boca Juniors e Independiente de Avellaneda.
El posible cambio de categoría sería el culmen a cinco años de decepciones, en los que la afamada cantera millonaria ni siquiera ha producido jugadores de renombre, a la altura de aquellos (Crespo, Ortega, Gallardo, Aimar, D?Alessandro, Saviola, Mascherano...) que no hace mucho contribuyeron a llenar las arcas de un club que hoy está en quiebra.
Solo contadas excepciones como Erik Lamela (a quien siguen varios grandes europeos) o Diego Buonanotte (que ya ha cerrado su traspaso al Málaga) permitirán aliviar algo la enorme deuda que lastra a la entidad presidida por un histórico como Pasarella. El mítico defensa argentino despidió a Ángel Cappa y dio galones a J.?J. López para reflotar un equipo que hace tres años concluyó último un torneo por primera vez en su historia (el Apertura que siguió al Clausura ganado en el 2008). La misión roza el imposible.