Los Brownlee asfixian a Gómez Noya

Adrian R. Huber MADRID / EFE

DEPORTES

Los hermanos Brownlee se exhibieron ayer en la prueba del Mundial de triatlón disputada en la Casa de Campo de Madrid. Ganó el mayor de los ingleses, Alistair, por delante de Jonathan, en una carrera en la que el español Javier Gómez Noya fue tercero y mantuvo el primer puesto del campeonato.

El ferrolano, doble campeón del mundo y que defiende esta temporada la corona conquistada el año pasado, había advertido que los británicos serían sus principales rivales en la capital española y sus predicciones se hicieron realidad. Puso todo lo que tenía, pero los Brownlee, con los que estableció el salvaje ritmo en bici que rompió la carrera, fueron superiores. Y al final, Alistair, campeón mundial en el 2009 y que defenderá su título europeo en Pontevedra, impuso su rango, logrando su tercera victoria consecutiva en Madrid. El ordense Iván Raña acabó en el puesto 41.

El ruso Dimitry Polyanski fue el primero en salir del agua. Los Brownlee aprovecharon la dureza del tramo ciclista, con ocho giros y otras tantas subidas a la cuesta del Teleférico, de unos 400 metros y con 12 % de desnivel. Tiraron a muerte. Y Gómez Noya se sumó a la estrategia. El grupo de favoritos quedó reducido a doce unidades. En él viajaban, junto al gallego y los ingleses, figuras como el francés Frederic Belaubre, el propio Polyanski y sus compatriotas Alexander Brukhankov e Ivan Vasiliev, así como el alemán Jan Frodeno. Por detrás, entre el primer grupo y el pelotón, pedaleó durante un buen rato Raña. Los doce de cabeza llegaron a la segunda transición con un minuto y medio de ventaja. Al bajarse de la bici los Brownlee y Gómez Noya se marcharon. El podio estaba claro. Sin embargo, pronto saltó a la vista que la victoria sería una cuestión familiar. Antes de completarse la primera vuelta al circuito pedestre Gómez Noya ya no pudo aguantar. Alistair tiraba de Jonathan y ambos sobrepasaron el ecuador del último segmento con medio minuto respecto a Gómez Noya. A falta de dos kilómetros se acabó la sociedad fraternal. Alistair tiró de jerarquía, dejó atrás a su hermano y voló hasta meta.