Las diligencias previas de la operación Estrobo ponen en entredicho a una trainera con acento gallego
01 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Acecha una nueva temporada en la Liga ACT. En poco más de dos semanas las traineras del Cantábrico, más la atlántica de Tirán, saldrán al mar a competir, pero el nuevo curso nace bajo sospecha. Está en cuarentena desde que se destapó el caso Urdaibai, un escándalo que desde la sombra del dopaje sacude también al remo gallego, ya que el entrenador y cinco integrantes de la tripulación han nacido en Galicia. Por ahora, la embarcación de Bermeo tiene el plácet para competir, aunque su principal reto parece estar en los juzgados. El caso ya está en fase de declaración de los inculpados y los testigos. En el expediente, médicos cuyos nombres también han aparecido en varias ocasiones relacionados con prácticas ilegales en el mundo del ciclismo.
José Luis Korta, el entrenador más laureado de la historia de las traineras, destapó la caja de los truenos después de perder la Bandera de La Concha en septiembre del 2011 a manos de Urdaibai, una embarcación con acento gallego, tanto por su entrenador, el moañés José Manuel Francisco, como por cinco de sus remeros: Nando Rúa (Moaña), Óscar Viudez (O Grove), Toni Montenegro (O Grove). Luis Pazos (Marín) y Miguel Ángel Millares (Ribadeo).
Denuncia de Korta
La denuncia de Korta dio paso a la operación Estrobo, que se encuentra en fase de instrucción y a cuyas diligencias previas ha tenido acceso La Voz de Galicia. En ellas se imputa un delito contra la salud pública al técnico de Moaña, a los médicos Borja Garay y Marcos Maynar, a Aranzta Ormaza -enfermera del club- y al presidente de la entidad, Josu Zabalondo.
Las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Judicial de la Guardia Civil de Vizcaya solo han hecho alimentar la causa de la denuncia y parecen poner en seria duda al limpieza de Urdaibai. El caso cuenta con un testigo protegido, un exremero de la Bou Bizkaia, que afirma haber visto a José Manuel Francisco pinchar a los remeros en muchas ocasiones, práctica que se incrementó antes de La Concha, la olimpiada del remo, el verano pasado. La acusación se une a testimonios de antiguos remeros del moañés que también sufrieron episodios críticos después de haber sido inyectados.
La investigación policial arroja además un vendaval de datos comprometedores en cuanto a sustancias adquiridas por la entidad y el gasto realizado en la última temporada en materia médica. Las facturas que aparecen en el sumario desvelan la adquisición de medicamentos como Sintonal, un psicotrópico o Nootropil, un vasodilatador. Incluso se apunta la compra de diez unidades de un producto enmascarante a nombre de una residente en la residencia de Bakio, el lugar de trabajo de Borja Garay, el médico del club. En la misma lista aparece la adquisición de miles de jeringuillas a diferentes proveedores y hasta de insulina, elemento que aparece en una prueba aportado por el testigo protegido. Compuestos todos ellos prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje.
Gastos médicos
El gasto médico del club presidido por Zabalondo según las misma diligencias se disparó por encima de los 47.000 euros la temporada pasada.
Alberto Bertrán y Marcos Maynar son los de los médicos sacudidos por la sombra del dopaje en el mundo del ciclismo y los dos han tenido relación directa con el club en función de las apreciaciones del sumario. El primero fue médico de la entidad antes de una presunta salida hacia Arabia, mientras que el segundo apareció un día de la mano de José Manuel Francisco y según los testimonios de algún remero, lo primero que hizo fue cantar las excelencias de un infalible producto que permitía estar a un hombre colgado de una barra por tiempo indefinido y que al día siguiente participó en una pinchada general con los remeros. Desde su llegada se pasó de 2 pinchazos semanales a 7 en un día, según el testigo protegido.
La conexión con Maynar fue mucho más allá, ya que la Guardia Civil siguió la pista de la conexión entre el club y una farmacia de Cáceres y se encontró con que el médico era cliente habitual y que la titular en alguna ocasión había accedido a elaborarle compuestos magistrales. A través de una empresa de mensajería también se ha dado buena cuenta de los envíos desde Extremadura y otros puntos a los domicilios de Francisco y del presidente del club.
Coartada a la deriva
La contradicción ha estado muy presente en las declaraciones de los remeros de la Bou Bizkaia. Todos niegan que hayan tomado nada para dar positivo en un control de dopaje, niegan que sea el entrenador el encargado de los pinchazos y dicen desconocer algún episodio semejante en el mundo del remo, pero al mismo tiempo caen en contradicciones elementales en el caso de la irrupción de Maynar o incluso de sus salarios. Del primero muchos dicen que no lo han visto, otros que se pasó un día por el club y alguno lo reconoció porque es un asiduo lector de prensa deportiva. De su dinero, se habla de premios o gastos de desplazamientos, de 3.000 euros a los sumo, cuando los extractos bancarios apuntan a una media de 20.000 euros por temporada para cada remero.
En el Juzgado número 2 de Guernica han comenzado a prestar declaración los primeros testigos, y en la declaración del director del centro de Bakio y de una ex trabajadora ha quedado en entredicho la coartada del doctor Garay, ya que negaron que los medicamentos fuesen recetados para los pacientes, sino que acabaron en el club de Bermeo. En los próximos días le tocará la declaración a los imputados y ahí el caso conocerá su próximo destino.
Mientras tanto, el mundo del remo ve con recelo todo lo que sucede a su alrededor. Por ahora, Urdaibai podrá competir, con varios remeros gallegos en su trainera, pero la sospecha se ha vuelto infinita. Lo que comenzó como una disputa más de Korta puede acabar en un escándalo mayúsculo.