Nadal necesita cinco sets para ganar a Isner en Roland Garros
25 may 2011 . Actualizado a las 20:12 h.La lectura positiva, avivada por el final feliz de la batalla, supone la combatividad extrema de Rafa Nadal, su valor para remontar dos sets a uno en contra, para sobreponerse a un partido diferente ante el gigante estadounidense John Isner; pero envolver en tanta épica ya su primer partido en Roland Garros ante un extraño en la arcilla no significa nada bueno para el mallorquín. Después de cuatro horas, sonríe al fin tras ganar por 6-4, 6-7, 6-7, 6-2 y 6-4.
Sobre la pizarra, el estreno reservaba a Nadal un partido asequible. Jugaba con el número 39 del mundo, un tipo con solo cuatro victorias sobre tierra este curso. El sorteo le brindaba la situación ideal para ir tomándole el pulso al torneo, ahora con bolas Babolat, de la misma marca que su firma de raquetas. Y así transcurría el partido sin alardes, bajo control para el español, con 6-4 y 4-3 a su favor cuando Isner se empezó a creer que había encuentro.
El estadounidense, un mangallón de 2,06 metros, propuso un discurso al que no está acostumbrado Nadal. Aspostó por un juego refrescante por inhabitual hoy en día, el saque y red sobre tierra batida, casi considerado temerario en los tiempos de los monólogos desde el fondo de la pista. Pero, por inesperado, el plan le funcionó razonablemente bien. Es Isner un cañonero que sirve de forma continua por encima de los 220 kilómetros por hora en tierra, y con colocación. Y Nadal, que en arcilla suele retroceder varios metros por detrás de la línea de fondo para restar, era incapaz de inquietarlo desde allí en su camino hacia la red.
El segundo fue el peor set de Nadal, un Nadal menor durante gran parte del encuentro de ayer. Perdió en el tie break y, aunque mejoró en el tercero -cuando por fin se animó a alternar restos en posiciones avanzadas para impedir el avance de Isner hacia la red-, el juego no le alcanzó para recuperar el mando.
Sin mover a un gigante
Nadal jugó corto y cuando consiguió levantar la bola como acostumbra no hizo daño a un gigante que pegaba en esas latitudes a placer gracias a su corpulencia. Solo cuando lo movió con insistencia, obligándolo a desplazar su enorme carrocería, lo desarboló de verdad. El mallorquín terminó con confianza, al menos, y celebrando puntos a lo grande.
Nadal jugará mañana contra el conquense Pablo Andújar, que ayer superó al colombiano Santiago Giraldo por 7-6 (5), 6-3 y 6-3. Un partido en las antípodas del de Isner, ya de vuelta al juego de fondo.