Vettel continúa sin dar tregua

David Sánchez de Castro BARCELONA / COLPISA

DEPORTES

Sebastian Vettel se impuso por primera vez en el Gran Premio de España de fórmula 1, celebrada en Montmeló, tras protagonizar una carrera en la que se vio claramente que Red Bull está uno o dos niveles por encima del resto. El inglés Lewis Hamilton fue el único que mantuvo el ritmo del alemán. Llegó a su rueda y lo hizo sufrir, tal y como admitió el propio piloto alemán. El podio lo completó un Jenson Button que encontró premio a la apuesta a una estrategia distinta: mientras todos iban a cuatro paradas, él fue a tres.

Fernando Alonso nos dejó en la retina una de las imágenes del año, con su mejor salida de la temporada y una de las mejores de su vida. El español, que partía cuarto, se colocó primero en la primera curva tras deshacerse de unos sorprendidos Red Bull, sobre todo de un Vettel que peleó con uñas y dientes para que el ídolo local no llegara a la primera enlazada a la cabeza. El estallido de júbilo de las gradas de Montmeló, menos abarrotadas que otros años (se estiman algo más de 78.000 espectadores, en niveles del 2001) duró hasta la vuelta 19, con Alonso liderando por primera vez esta temporada una carrera.

El ritmo del español era netamente inferior al de sus perseguidores, y primero Sebastian Vettel (mientras Alonso y Webber estaban en boxes), y después los dos McLaren y el propio Webber, atrasaron al español hasta la quinta posición, que no abandonaría hasta el final. La clave de esta pérdida de competitividad vino por el pésimo comportamiento de los neumáticos duros.

De más a menos

Alonso se mantuvo relativamente fuerte durante los dos primeros stints de los cuatro que hizo, es decir, mientras llevaba calzadas las gomas blandas. Sin embargo, en cuanto puso el juego de neumáticos duros, el asturiano desapareció de la lucha por la cabeza.

Poco a poco fue perdiendo ritmo, concretamente rodaba una media de un segundo y medio más lento que los primeros puestos, y encima tuvo que aguantar un último stint muy largo, de 26 vueltas, con unos neumáticos duros que en absoluto le estaban dando el rendimiento esperado.