Es el tercer campeón gallego en la División de Honor femenina
16 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En el año 2005 arrancó en la Liga Provincial del fútbol sala femenino y, desde este fin de semana, el Ponte Ourense ya es el tercer campeón gallego de la División de Honor, la máxima categoría estatal.
Tras las huellas del pionero Sal Lence y su antecesor, el Club Deportivo Ourense, la formación albinegra ha destronado a un bicampeón como el Deportivo Córdoba, al histórico Femesala Elche y a los poderosos presupuestos del Móstoles y el Atlético Madrid Navalcarnero. Confirmó de paso la alternativa que desde Galicia han labrado otros clubes -incluidos los masculinos- en la disputa por los títulos más preciados de una modalidad en la que el noroeste de la península cuenta y mucho.
Con la batuta del coruñés Manuel Castillo, que volvía a la élite tras aquellos lejanos años del citado Sal Lence, la plantilla ourensana también gozó del lujo de mantener a la internacional Bea Seijas, que ha participado en todas las alegrías gallegas en el más alto nivel.
Sus refuerzos de lujo en los últimos años, desde Laura Fernández a las andaluzas Sarita y Ampi, pasando por la brasileña Souza, el Ponte también ha consolidado a muchas de las promesas del fútbol sala ourensano, por lo que su fulgurante línea ascendente tiene visos de continuidad, pese a que Castillo ya anunció que por motivos personales tendrá que alejarse de la ciudad, al menos de momento.
Y es que las ilusiones siguen encendidas a orillas del Miño y la Copa de España que organizará el Burela también está en el horizonte cercano como un objetivo claro, máxime cuando el anticipado alirón permitirá al cuadro técnico pontino dosificar a sus mejores jugadoras y preparar en condiciones.
En suma, el club presidido por Plácido Díaz, a la sazón vicepresidente de la nueva Federación Gallega de fútbol, con máximas responsabilidades en las categorías del cuero pequeño, también se ha convertido en un ejemplo de rapidez para alcanzar la élite desde las categorías inferiores.
Ourense vuelve, de esta forma, a situarse en el mapa nacional, gracias a un conjunto nacido en un barrio, pero representante de una de las capitales del fútbol sala femenino, no en vano el Pabellón Burgas también completa un brillante primer año en la máxima categoría. Pocas alegrías depara el deporte de la provincia, pero las jóvenes promesas del fútbol sala femenino saben que están a un paso de la cúspide.