«Estoy feliz de que por fin juguemos el último partido de esta serie de cuatro y se acabe todo. Ya tenía ganas. Han ocurrido cosas que no deberían, pero por suerte ya se termina», se congratuló Pep Guardiola al término del entrenamiento que confirmó las convocatorias de Iniesta y Abidal. Tras insistir en que ocurra lo que ocurra su Barça ya ha hecho «una proeza» esta temporada, dejó claro que «lo importante ahora es alcanzar la final de Wembley, no eliminar al eterno rival».
Quiso hablar poco de la polémica de las denuncias. Consideró que «el Madrid está en su derecho de pensar y hacer lo que quiera, pero hay un organismo superior que decide».
El técnico azulgrana evitó polemizar con Karanka, al que dio tanto crédito como a cualquier otro empleado del club blanco, y se mostró sarcástico para responder a las acusaciones de que él lo preparó todo con un plan preconcebido. «El Madrid no sabe lo que dije a los jugadores, igual que yo desconozco las charlas de Mourinho». Guardiola elogió al rival, adivinó un «partido terrible» y se detuvo en cómo quiere que juegue su equipo. «Jugamos con el tiempo y el resultado pero no podemos especular. Hay que conducir poco y jugar rapidísimo, que el balón vuele».