Ambiente de final en una grada de Riazor que apoyó sin descanso

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DEPORTES

Se rozó el abarrote en Riazor. Si las noticias de los triunfos del Zaragoza y la Real podían haber sentado como un jarro de agua fría sobre los ánimos deportivistas, la afición no lo demostró y respondió como en las grandes ocasiones. Nunca en toda la temporada hubo tanta gente dentro y fuera del estadio, especialmente chavalada, que ya durante la tarde llevó el color blanquiazul a las calles del centro de A Coruña.

Desde la grada y los videomarcadores se animó sin descanso. Sí, los videomarcadores también, porque en un choque dedicado a las madres deportivistas, durante sus prolegómenos se ofrecieron imágenes de mujeres con motivos deportivistas. Todas animaban con una sonrisa. Incluso la megafonía se sumó a la fiesta montada en el campo cuando los equipos aún ni tan siquiera habían asomado por el túnel de vestuarios. «El Dépor es de Primera», atronó por los altavoces.

Los seguidores, desde luego, demostraron sus ganas con un mosaico blanquiazul en el fondo de Maratón. Aplaudieron a rabiar la alineación coruñesa y pitaron a la del Atlético de Madrid. Solo cuando sonó el 14 de Filipe, una lluvia de aplausos cayó sobre Riazor. El brasileño, unido sentimentalmente a una afición que lo apoyó especialmente en su lesión durante la última temporada que vistió el escudo del Dépor, se abrazó con todos sus ex compañeros y pareció más concentrado que nunca antes de que pitase el inicio el árbitro. Manos en señal de oración, mirada al cielo y a presignarse.

Lo mismo debió pensar el Dépor, que comprobó cómo la mejor entrada de la temporada no fue ni la del Mallorca ni la del Racing. Se registró anoche, un partido en que el Dépor, comenzando por su afición, no podía fallar, pues cada vez hay menos tiempo para rectificar.