El paisano se hizo ver ayer. A modo de saludo, en un tono que podríamos calificar de serio, advirtió: «No soy de los que se callan cuando el Deportivo marcha mal. Tampoco hago como Guardado o Lassad, quienes, a la hora de hacer declaraciones, o nos toman por tontos o no miden bien sus palabras».
Le preguntamos a qué se refería, mencionando a los dos jugadores deportivistas. Nos lo aclaró diciendo: «Antes del partido contra el Levante, Guardado daba por sumados los puntos y, además, también los que se disputarán al Mallorca con un mensaje en el que, según sus pronósticos, la salvación del equipo estaba asegurada en un noventa por ciento... ¿Y ahora qué?».
Nuestro amigo, al no tener una respuesta rápida a su interrogante, aprovechó el silencio para proseguir con el sermón que venía cargado: «¿Y ahora qué?», repito... Ya no voy a referirme a lo publicado ayer en los medios, afirmando Lassad diciendo que ?si jugamos al 70 por ciento salimos de esta zona rapidísimo. Este no es el momento de preocuparse?».
Al amigo le enfadaron esos párrafos tan eufóricos, entrecomillados, además de escucharlos por la radio de propia voz de los jugadores. Y insistió diciendo que esas declaraciones exigen pedir a ellos y a sus compañeros que jueguen más en el campo y hablen menos fuera del terreno. Según el paisano, basta de querer hacernos comulgar con ruedas de molino.