El fútbol es tan grande porque muchas veces nadie lo entiende. Se asegura que un entrenador necesita tiempo para hacer un equipo, forjar un sistema fiable y lograr que sus jugadores automaticen sus enseñanzas, y resulta que durante el primer tiempo, ya que luego sesteó y permitió crecer al Racing, el Real Madrid de Mourinho jugó su mejor fútbol el primer día en el que el técnico portugués tuvo que improvisar. Sin Cristiano y sin un perro de presa al lado de Xabi Alonso, da igual que se llame Khedira o Lass, los blancos combinaron tan bien en el período inicial que por momentos recordaron al Barça.
Hasta que dio por resuelta la cita y se dedicó a administrar esfuerzos, funcionó el Madrid como un gran colectivo. Tuvo el balón como nunca, tocó con inteligencia, presionó mejor la salida del rival y todos se mostraron muy solidarios. Por la forma de celebrar los goles, parecía que se habían conjurado para demostrar que no hay cristianodependencia. Sin él hubo más toque y menos arrancadas con balón. Corrió más el cuero que los futbolistas.
Como único medio, de 5 puro, el donostiarra se sobró para sacar el balón con buen criterio y barrer lo poco que le estorbaba cuando los montañeses se acercaron. Y Granero, más adelantado que el tolosarra, no en paralelo, le dio personalidad y calidad al centro del campo. Como Özil es un jugador superlativo, brilla donde le pongan, aunque sea escorado a la banda.
Pero hubo más conclusiones que extraer en El Sardinero. Una de ellas, fundamental: Benzema es mejor con Adebayor cerca. Quizá porque se siente menos responsabilizado, quizá porque el togolés le genera espacios y seguro que porque los defensas se ven mucho más intimidados. Estuvo magnífico el francés. Se movió, tocó, dribló, disparó y acertó. Fue una amenaza constante para los montañeses.
Solo en el primer tiempo había tirado más a puerta que en cualquiera de sus partidos de Liga anteriores. No podían repetirse errores como los de Almería, Pamplona o A Coruña, en tres de las cuatro últimas visitas, porque la Liga se esfumaba. A los cuatro minutos, Benzema ya pudo aprovecharse de un error de Colsa en boca de gol. Luego fue Adebayor. A continuación, Xabi Alonso lanzó una falta al travesaño y Marcelo disparó fuera tras driblar al portero. El Racing no la veía.
Como les ocurre a muchos rivales ante el Barça, parecía que no querían disputas. Tras una pérdida absurda de los locales y un gran pase de Alonso, Benzema se internó y lanzó a la madera. El gol estaba al caer y llegó tras una combinación primorosa en la que intervinieron Alonso, Özil, Benzema y Adebayor, que la empujó a placer. Antes de la media hora, el de Lyon definió en otra acción preciosa. Firmó antes del descanso una finta soberbia pero tiró en semifallo y paró Toño. Hasta el indio Ali Syed estaba alucinado con el recital del Madrid.
La segunda mitad fue otra historia. El Racing pudo soñar con una gesta pero Pinillos le despertó al lanzar un penalti de forma lastimosa. Resbaló, le pegó fatal y Casillas paró sin problemas. De seis penas máximas este curso, los santanderinos han errado cinco. Insistieron y obtuvieron premio con el buen gol de Kennedy.
Goles: 0-1, min 24: Adebayor; 0-2, min 26: Benzema; 1-2, min 70: Kennedy; 1-3, min 75: Benzema.
Árbitro: Ramírez Domínguez (Col. Andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Sergio Ramos, Xabi Alonso, por el Real Madrid; y a Rosenberg, Torrejón, por el Racing.
Incidencias: Lleno en el estadio de El Sardinero.
Toño, Pinillos (Francis, min 78), Osmar, Torrejón, Christian, Lacen (Tato, min 87), Colsa, Kennedy, Munitis, Giovani Dos Santos y Rosenberg (Ariel, min 81).
Casillas, Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo, Xabi Alonso, Granero (Albiol, min 79), Özil (Alex, min 89), Di María, Benzema (Canales, min 79) y Adebayor.