De codazos y el cuarto árbitro

DEPORTES

La Federación de Fútbol que preside Villar sigue más centrada en atender a las cadenas de televisión, celebrando el mayor número de partidos tanto de Liga como internacionales, aunque estos tengan carácter amistoso. Buscan recaudar dinero, misión nada censurable si, a la vez, el organismo federativo también se ocupase de resolver problemas palpables que se vienen sufriendo en los campo españoles. Problemas que, desde hace tiempo, piden la adopción de medidas, sino para cortarlos de raíz, sí para reducirlos.

Dos de estos problemas: los codazos que se prodigan, cada vez más, entre jugadores en la disputa del balón. No hay partido libre de esta condenable incidencia con graves consecuencias para el futbolista que resulta lastimado.

El otro asunto es el del cuarto árbitro, cuya misión, creíamos, es informar al juez del partido de aquellas anormalidades que a él se le escapan.

Pero no siempre es así, porque según se viene demostrando, la mayor preocupación de ese árbitro auxiliar se centra en vigilar a los entrenadores de los equipos, a veces con saña y sobre todo al visitante, pues no se atreve con igual energía con el técnico del equipo de casa.

Son problemas tan elementales como importantes, tanto que deberían poner en movimiento a los comités de árbitros y al de competición. Esta es la opinión de un viejo aficionado al fútbol.