La constancia hecha liderato

x. r. c. vigo / la voz

DEPORTES

Veinticinco jornadas después el Celta saborea el liderato en solitario. Tan solo en una ocasión (en el séptimo capítulo de la Liga), había estado en lo más alto, aunque compartiendo todos los números con el Rayo y accediendo a la atalaya merced a la clasificación del juego limpio.

El liderato es solitario no da títulos y ascensos a falta de 17 partidos, pero es el reconocimiento a la regularidad de un equipo que solo ha perdido dos encuentros en todo lo que va de Liga.

El primero

Y el primero fue además en la ópera prima. Herrera sabía que en Vigo se habían relacionado las tres campañas infames anteriores con los malos comienzos y con la incapacidad del Celta para ganar el primer partido de Liga, siempre en casa y ante novatos en la categoría. A la cuarta se repitió la historia y el recién ascendido Barcelona B se llevó el triunfo a finales de agosto.

La reacción llegó en Soria. El cambio de centrales, dando la alternativa a Vila y Catalá, provocó la primera goleada a domicilio de la temporada y la victoria ante el Numancia fue la primera de las seis consecutivas que encadenó el equipo.

Aquel pleno de 18 puntos consecutivos el Celta comenzó a enseñar sus cartas: Un contragolpe asesino con De Lucas y David Rodríguez. Al mismo tiempo, un poco después, apareció también la vertiente combinativa apadrinada por Roberto Trashorras. El cóctel sirvió al equipo para permanecer durante diez jornadas sin conocer la derrota, sumando 22 puntos de los 30 en juego.

La derrota de Pucela

Después de cuatro empates consecutivos, coincidiendo además con la ausencia de Quique de Lucas por una lesión, el equipo mordió el polvo en Valladolid. Era el 14 de noviembre del año pasado y desde entonces no ha vuelto a perder. Desde entonces han pasado trece jornadas y el Celta no ha vuelto a perder. Es la tercera mejor racha de la historia, conseguida además con un calendario leonino, porque el comienzo de año se presentaba como la prueba del algodón para saber si el Celta era candidato al ascenso directo. Tenía cuatro partidos fuera en el primer mes y todos ellos ante rivales de la parte alta. Las victorias en Vallecas, Elche y Cartagena, y el empate en el Miniestadi despejaron cualquier duda. Como premio, la goleada al Numancia permitió a los celestes volver a la zona de ascenso directo dos jornadas atrás, paso previo para asaltar un liderato que se le había puesto a tiro en dos ocasiones. A la segunda, fue la vencida. Además, con cinco puntos de colchón.