Antes del sorteo se dijo que el número 13 también trae suerte para algunos. Para el Deportivo resultó un número bonito, tras un partido al que llegaba el equipo coruñés muy agobiado y, más todavía conociendo alguno de los resultados jugados en la tarde de ayer. Pero el equipo de Lotina se batió del primero al último minuto con un tesón y entrega admirables que, de antemano, se antojaba difícil poder resolverlo a favor dado el nivel de un Villarreal que, sin duda, contaba sino los tres, cuando menos uno de los puntos. Y, al final, no tuvieron ni el reintegro. El premio para el Deportivo exigió del conjunto coruñés un esfuerzo continuo que no regateó ninguno de los jugadores. La ansiedad de romper el 0-0 del marcador trajo consigo alguna descoordinación, superada por el entusiasmo. El objetivo era ganar, y se consiguió