Óscar Guimeráns reapareció el domingo con el Portonovo, tras cinco intervenciones quirúrgicas
11 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Se ha acostumbrado a vivir con un tumor. Desde el verano del año 2006, el futbolista Óscar Guimeráns, de 24 años y que milita en el Portonovo de Tercera División, entró por las puertas de un quirófano cinco veces para operarse del mismo tumor desmoide, una enfermedad rara, poco común en los hombres.
Y aunque la palabra tumor conlleva un significado negativo, el quiste, en su caso, no es maligno, «pero sí muy latoso, agresivo», describe el centrocampista que también defendió la camiseta del Pontevedra en Segunda División B. «Cuando aparece hay que cortar el bulto para que no crezca sin parar», explica.
El tumor desmoide que padece le cortó su progresión deportiva, y todavía hoy lo mantiene alejado de los terrenos de juego varias semanas al año. Cinco veces lo puso a prueba el destino, y en las cinco ocasiones le ganó por goleada.
Su última intervención quirúrgica la tuvo en el banquillo durante poco menos de dos meses. Se operó en Pamplona por quinta vez el 14 de diciembre, y volvió a tocar el balón en competición oficial el 29 de enero, poco más de un mes después. «Salí unos minutos a jugar y me sentí cómodo», relata. El pasado domingo fue titular.
Es optimista, un luchador que no tira la toalla. «Sé que volverá a salir, es inevitable -señala-. El tumor se resiste a los tratamientos». A finales de este mes toca revisión en la Clínica Universitaria de Pamplona, donde se operó en las dos últimas ocasiones. Ya calienta para otro partido. «Estoy preparado para vencer al tumor otra vez».
«No tengo ningún resto de los bultos operados»
Óscar Guimeráns siempre regresa a los campos de fútbol. Su amor por el deporte rey lo llevó a jugar en el Portonovo cuando el equipo estaba en Preferente Sur. Ese año el club arlequinado ascendió, y aunque es colista en Tercera, el centrocampista, que también se siente cómodo de interior derecho, espera remontar el vuelo y salir del pozo. «Tenemos un equipo joven, pero si ganamos dos partidos seguidos estamos en la lucha», sostiene. Además, sus múltiples operaciones «no me impiden jugar, no me molesta». Indica que de los tumores extirpados «no hay ningún resto de ellos en el cuerpo».