La sinceridad es una expresión que ganó mucho terreno a la hora de manifestarse sobre temas que hace poco tiempo se silenciaban. La hipocresía terminó dejando paso al trato sin fingimiento, hablando con veracidad sobre los problemas. Incluso en temas de la salud, que ahora se aceptan con informaciones sinceras entre médico y paciente. Es la vía exigida por la sociedad actual.

¿Y en el fútbol qué? Pues en el fútbol siguen quienes intentan que en ese terreno no haya luz, ni siquiera que entre un haz de claridad por la rendija de la ventana. Quienes dirigen el popular deporte tratan de que nada ni nadie se muevan. Que todo siga igual. Como esto es imposible, saltan los problemas. La afición coruñesa, ¡al fin!, se da cuenta ahora de que el Deportivo se nos viene abajo si sus futbolistas no lo remiendan. No entraré en esas arenas movedizas que son los cálculos. Con la sinceridad del principio recomiendo guardar la página 30 de La Voz de Galicia de ayer, en donde todo seguidor pendiente del futuro deportivista encontrará una ayuda para ir conociendo mejor el camino que tiene por delante, no solo el Deportivo, sino varios equipos amenazados seriamente por el descenso.