La alerta roja se vuelve a activar. Tras la victoria del Levante, el Dépor está cuarto por la cola y a un punto del descenso, que marcan los levantinos. Además, tiene al Almería (penúltimo) a dos, distancia a lo que hoy se podría situar también el Málaga (colista) si gana al Sevilla.
Tras la octava jornada, en la que cayó frente a la Real (3-0), el Dépor se consolidó en puestos de descenso al ponerse a tres de la salvación. Lotina se jugó el cargo en el siguiente choque, que se saldó con victoria frente al Espanyol (3-0). Apoyado en la defensa de cinco y en su acierto en la estrategia, el Dépor supo reaccionar y llegó a abrir una brecha de ocho puntos con los puestos que conducen a Segunda, en concreto tras ganar al Athletic en la jornada 17 (1-2). Aquel fue su último triunfo liguero. Desde entonces, su balance es de cuatro derrotas y un empate. Como ha dicho Lotina en alguna ocasión, los jugadores malinterpretaron aquella victoria: se vieron con 21 puntos en 17 jornadas y se relajaron. Desde entonces, el equipo solo ha sumado otro punto. Ha regresado al pasado, tanto en resultados como en juego. El Dépor no tiene plan de ataque y en defensa vuelve a ser vulnerable. Como diría Riki, no sabe competir.
Así que habrá cambios. El primero en caer podría ser el sistema de cinco defensas sobre el que se sustentó la resurrección. «Llevamos tiempo jugando con cinco atrás porque nos daba seguridad defensiva, pero hoy no ha sido así», admitió ayer Lotina antes de anunciar que se plantea volver al 4-2-3-1 de principio de temporada. «Al estar Javito y Guardado se nos da esa opción de jugar con bandas», reflexionó. A esas horas desconocía (aunque el club ya lo había colgado en su web) que Guardado no estará, pues su recuperación se retrasa al menos una semana más. Con Javito sí podrá contar; también pudo hacerlo ayer, pero lo mandó a la grada. Quizá Desmarets, que ni viajó a Getafe, pueda hacer el papel de Guardado en ese esquema. El domingo se verá si hay cambio de dibujo. Y de dinámica.