La novedad, en la tertulia del café, corrió a cargo del paisano que se presentó muy ufano, incluso sonriendo y preguntando a los demás qué tal habían pasado las fiestas. Cuando se le preguntó la razón de su buen humor respondió: «Nada más cruzar la puerta, observé los gestos y el tono decaído en la conversación, dándome cuenta de que estáis bajo los efectos del cuatro-cero...». Se le atajó preguntándole si lo sucedido era normal, pero el paisano se creció con un discurso: «Amigos míos, así no se llega a parte alguna... Lo del Barcelona no pasa de ser una anécdota más del fútbol. El balance del equipo en esta primera vuelta es aceptable. Incluso bueno, diría yo, pero no lo digo porque los balances se conocen al final y reconozco que nos falta otro tanto...».
Llegado ahí, fue interrumpido por un nervioso contertulio que seguía insistiendo si al amigo no le decía nada ese 4-0. De repente saltó la polémica con opiniones diversas sobre el futuro que se le presenta al Deportivo de cara a la segunda vuelta, con opiniones variadas. Volvió a imponerse la voz del paisano: «Vamos a ver. Los de Lotina marchan con ocho puntos de ventaja sobre el descenso, posición que permite conservar una serenidad que no puede debilitarse por el cuatro-cero de un partido del que se sabía de antemano era un 2 en la quiniela. Ahora, a subir con entereza la cuesta de enero, y después seguiremos hablando».