Los galgos y los reyes

DEPORTES

23 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los galgos. Elegantes. Estilizados. Veloces. A lo largo de la historia han sido animales de compañía de nobles y reyes. Estatuas vivientes de amos orgullosos. Pero, a veces, han disfrutado de una gloria falsa y efímera. Cuando agotan su vocación de viento, muchos cuelgan de los árboles, ahorcados, balanceándose como frutos siniestros.

Algunos galgos de esta operación ya sienten cómo la cuerda se ciñe a su cuello. Pero habrá que ver qué sucede con los reyes, aquellos que exprimían su fama o se embolsaban su dinero, que los lucían como condecoraciones por sus propios intereses. Es posible que por fin sean destronados. O puede que, cual oscuro Guadiana, regrese Eufemiano Fuentes con su séquito allá por el 2014 como presunto cerebro de una nueva trama de dopaje que asfixia con sus hilos la imagen de otro deporte distinto. Quizá entonces todavía se mantenga al frente de la Federación Española de Atletismo José Luis Odriozola, el hombre que, después de unos días de silencio, se proclamó víctima y no culpable, y apeló a su ingenuidad y exceso de confianza para evitar la dimisión. Y es factible que para esas fechas continúen apareciendo, como fantasmas, supuestas bolsas de sangre de investigaciones antiguas y cuyo origen incluso parezca más obvio que el de aquellas que se identificaban con motes perrunos o con nombres sin vocales. Quizá.