22 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Un club sin dirección. El entrenador mejor pagado del mundo demanda más poder y escenifica un cisma de proporciones galácticas; exige cariño desde el club y se enfrenta a todo lo que se mueve, pero no da explicación alguna de la derrota más dolorosa de los últimos años. Quizá porque quien debería de exigírsela, Florentino Pérez, no lo ha hecho. El presidente no ejerce, aparenta respaldar a Valdano y disculpa al entrenador. El primero le sirve de parapeto; del segundo es rehén. El responsable de que la fractura blanca se haya cerrado en falso es un presidente que todavía cree que la excelencia se puede comprar.