Una brecha en la casa blanca

La unidad del vestuario del Madrid, en tela de juicio por el distanciamiento entre Casillas y Cristiano Ronaldo


redacción/la voz.

Hasta los edificios más sólidos ceden ante el propio peso de su envergadura. Y más si se trata de una obra en construcción, como le gusta llamar a su Real Madrid a José Mourinho. Mientras el técnico portugués levanta su proyecto, a la casa blanca le ha salido una brecha. Una ruptura en el vestuario. A un lado, Cristiano Ronaldo. Al otro, Iker Casillas.

Las sospechas se desataron con las celebraciones de los goles del astro portugués, que no eran precisamente masivas en cuanto a jugadores se refiere. Sus tantos se festejan, pero no tanto. Cuando Cristiano marca, acuden a felicitarlo Marcelo, Pepe y Di María. Tres de diez. Una proporción elocuente que, para escenificar la concordia y lavar la imagen del equipo, quizá varíe en los próximos partidos, pero que se repetía más allá de la casualidad.

Las celebraciones del luso

Comenzaron las especulaciones que diferenciaban dos bandos en territorio merengue. El del propio Cristiano, reducido a dos de su compatriotas, y a Di María e Higuaín. Y el de Casillas, con los jugadores españoles como núcleo duro de un grupo más numeroso. La cadena Ser confirmó que existía un distanciamiento entre el guardameta y el pichichi y que su origen residía en unas declaraciones realizadas por Sara Carbonero, pareja del capitán madridista, en el programa de Ana Rosa Quintana el pasado septiembre. «Cristiano siempre fue egoísta e individualista. El Madrid ya lo fichó así», dijo la reportera deportiva en el espacio matinal. La sentencia no gustó a la estrella y provocó un cruce de mensajes telefónicos. Los dos representaron sus papeles de atacante y portero. Uno incidiendo en la presunta ofensa; el otro, dedicado a la defensa de la libertad de opinión y del trabajo de su novia. No hubo acuerdo. Y tampoco fructificaron posteriores intentos de calmar las aguas blancas. No sirvió que Carbonero dijera que Cristiano «es el mejor del mundo junto a Messi» mientras era presentada como imagen de un conocido champú. Ni tampoco cerró el episodio una reunión de la cúpula merengue. Florentino Pérez, presidente de la entidad; Jorge Valdano, director general, y Miguel Pardeza, director deportivo, convocaron a los dos jugadores para ver en grupo el vídeo con las declaraciones de la periodista. Todos restaron importancia a las palabras de Carbonero. Todos, excepto Cristiano. El encuentro y el diálogo no cerraron la herida, la abrieron un poco más.

Este semana, Casillas reconoció la existencia de problemas en el vestuario blanco, pero en el pasado, y dijo que se solucionaron hablando. Señaló en la Ser que el grupo está bien, que la plantilla busca la estabilidad y que «el Madrid está por encima de Cristiano Ronaldo y de Casillas».

El silencio de Mourinho

Mourinho, entrenador elogiado con generosidad por haber imbuido el espíritu de Esparta en un vestuario de estrellas y que presume de unir y motivar a sus equipos hasta la extenuación, es el gran ausente en toda esta polémica. La cuestión es hasta cuándo mantendrá silencio el técnico. Está acostumbrado a defender a Cristiano de las iras de los hinchas rivales. Responde con pólvora a los cañonazos ajenos. Diferente es aplacar un motín en el propio barco.

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