Progresión

Fernando Rey Tapias

DEPORTES

Todo aquello que podía parecer difícil de conseguir, lo ha mejorado Rafa Nadal en los últimos 12 meses. Cierra una temporada espectacular después de sufrir un mal año en el 2009 por culpa de las lesiones. Entró con hambre y su rendimiento a partir del torneo de Montecarlo resultó excepcional.

Nadal y su equipo implantaron continuadas mejoras en su juego según era requerido por las circunstancias. Empezando por la velocidad del primer servicio, siguiendo por la incomodidad de su segundo saque y llevando su juego un punto más allá. En Wimbledon volvió a ofrecer una capacidad de adaptación increíble. Poco podemos añadir a su mentalidad. Habla con una gran modestia, pero tanto el jugador mallorquín como su tío y entrenador, Toni Nadal, en su fuero interno son dos grandes ganadores de ambición ilimitada.

Otro pilar del éxito ha sido la gran selección del calendario, unido a la mejora física que ha conseguido gracias a los recientes tratamientos a los que se sometió en la rodilla.

El torneo de maestros resultó el colofón a su progresión. Sigue dando pasos adelante, como hizo en el pasado en hierba y en pista dura al aire libre. Ahora bajo techo, enfrentándose a los mejores, demostró que está ahí para poder ganarle a todos.

El último mérito de Nadal ha sido propiciar una mayor motivación de Federer para recobrar el nivel máximo. Al contrario que Rafa, Roger tuvo un año discreto, por lo que llegó al final de temporada con más hambre de ganar que nunca. Esa ambición la propició el dominio de Rafa, que concluye una temporada muy difícil de superar por los tres grand slams en tres superficies diferentes que consiguió unir a su grandioso palmarés.