La máquina blanca arrolla al Athletic

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Madrid es una bala. Un grupo capaz de convertir una parada de Casillas en un gol de Cristiano en un par de toques. El portero exhibió reflejos para negar el tanto a Llorente y concedió el saque de esquina del que salió la contra blanca. Higuaín arrancó con la cabeza arriba para enviarle la bola a Özil. El alemán se la dejó al 7 de cara y el portugués soltó un zurdazo desde fuera del área que acabó en la red de Iraizoz. Lección de verticalidad para abrir brecha ante un Athletic correoso que convirtió a Casillas en protagonista del choque.

El capitán calentó ayer guantes pensando en el clásico mientras sus compañeros cogían confianza con una nueva goleada, ideal para espantar los fantasmas del desmelene culé en Almería. Ahora que ya se puede hablar del gran duelo del próximo lunes, la clasificación refleja la enorme eficacia de los dos grandes de la Liga. Ayer la padecieron los discípulos de Caparros, que no se escondieron en el Bernabéu y pagaron en exceso su descaro.

Llorente acaparaba parte de las miradas (el resto se centraban en los desfiles de Mourinho entre el palco y la grada) y el 9 de los leones tardó poco en exhibir credenciales. A los tres minutos salvó con una maniobra perfecta a Carvalho, Khedira y Casillas, obligando a Pepe a limpiar la pelota sobre la línea. Fue el comienzo de una primera parte entretenida, con los visitantes masticando las jugadas y los de casa resolviéndolas al vuelo.

El Real Madrid tiene un once grabado a fuego y su cuarteto atacante juega de memoria. Tres creadores versátiles (Di María, Özil y Cristiano), que obligan al rival a vigilar con idéntica preocupación la línea de tiro y la de pase. Y un rematador idóneo para la llegada en carrera que ayer demostró que también puede jugar de espaldas. Higuaín inauguró el marcador pivotando sobre Ustaritz para rentabilizar un gran servicio de Di María.

El zurdo argentino es un gustazo. Le sobra clase y derrocha esfuerzo. Y a diferencia de Cristiano, evita el teatro y prefiere el juego combinativo a la individualidad. Pero es probable que pese a tanta virtud nunca llegue a estar a la altura del portugués. El 7, en medio de sus habituales excesos, se la arregló para mantener con un hat trick la distancia que lo separa de Messi en la lucha por el pichichi.

El primero de sus goles, en la perfecta contra ya detallada, fue el segundo de los blancos. El que parecía dar carpetazo a la resistencia bilbaína, frenada por un notable Casillas. Sin embargo, Llorente se empeñó en prolongar la vidilla del encuentro y acortó distancias antes del descanso. Lo hizo en fuera de juego, cerrando una serie de rechaces en el área local.

El tanto envalentonó todavía más a los de Caparros, que metió a Aurtenetxe en un intento de reajustar la timorata defensa del Athletic. Las buenas intenciones duraron los diez minutos que tardó Susaeta en trabar a Di María regalando un inocente penalti. Para sorpresa generalizada, fue Ramos el encargado de tirarlo y hacer el tercero. Si en Lisboa le robó a los especialistas de la selección un lanzamiento de falta en la frontal, en el Bernabéu privó a Cristiano de engrosar su cuenta.

Nada que el portugués no pudiera solucionar poco más tarde con un lanzamiento de falta en el que Iraizoz podrá poner los extraños que hizo la bola como excusa después de tragársela por el medio. Quedaba media hora de fútbol, pero a nadie le interesaba jugarla. Mou siguió su guión a pies juntillas y dio minutos a su hombre docena (Benzemá). Esta vez el francés resultaba innecesario y ya solo volvió a aparecer Cristiano para redondear la cuenta de penalti. Ni siquiera Ramos pudo evitarlo.