Susto un día antes de Halloween

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Ante el Hércules, el Madrid comenzó perdiendo por primera vez, pero remontó ante un rival que acusó el cansancio

31 oct 2010 . Actualizado a las 02:55 h.

El Hércules hizo de las suyas. No se esperaba menos de los del Boquerón Esteban. Ya habían pelado las barbas del Barcelona (0-2), Sevilla (2-0) y Villarreal (2-2) y ayer sacaron las tijeras contra el Real Madrid, que tuvo que remar duro por primera vez desde la llegada de José Mourinho.

Al contrario que otros rivales, el Hércules se alejó del larguero propio y buscó el arco contrario. No lo debió de hacer mal cuando a los tres minutos ya iba ganando por uno a cero gracias a un cambio de orientación de David Cortés desde la derecha y un remate de cabeza de Trezeguet que dejó en evidencia los movimientos defensivos blancos.

El Real Madrid nunca había tenido que remontar hasta el momento. No contento con el primer gol, el Hércules aplicaba el orden y progreso. No es que el equipo blanco dejase de hacer lo de siempre, es decir, intentar ocupar el área contraria, pero los alicantinos también gozaban de sus minutos en la otra área.

El Real Madrid respondía al rigor táctico y la presión adelantada de su rival con verticalidad individual, algo lastrada por errores tácticos que antaño no se cometían o no se apreciaban.

Calatayud fue doblemente héroe en el minuto 23 al repeler sendos disparos de Cristiano e Higuaín, como Dani Hernández en la Copa del Rey con el Murcia. A la media hora de juego, el Hércules alcanzó su cénit, con tres ocasiones consecutivas y una defensa numantina.

En el correccional del descanso, Mourinho explicó con pizarra los desórdenes que cuestan goles y lanzó a los suyos hacia la reválida. Hubo que darles tiempo a los pupilos del portugués, porque los efectos no fueron inmediatos. Todo apuntaba a que si el Hércules mantenía su intensidad, el Real Madrid emularía al Barcelona en el fiasco.

Pero no lo hizo, porque el cuadro valenciano se había dejado la salud en el intento. Mourinho lo vio al primer toque, empujó a los suyos y estos a los herculanos, que dieron con sus espaldas en Calatayud.

En su hábitat natural, nació el gol blanco. Duro remate lejano de Cristiano, que provoca un rechace no menos potente del potero. El balón cae a pies de Di María, en concreto el izquierdo, y gol. Las tornas cambiaron, el Hércules se entregó al contragolpe y como la energía no se pierde sino que se transforma, el Real Madrid aprovechaba el impulso del vaivén para fabricar sus contras.

A falta de quince minutos, una jugada reveladora: Ramos remata un balón de cabeza solo y sin esfuerzo desde el área pequeña. Las lagunas del Hércules eran fruto del cansancio. Tuvo sus meritorias brazadas de ahogado, pero Marcelo fabricó el gol para Cristiano y Mourinho dio el cerrojazo a falta de seis para el final. Roto el rival, Cristiano todavía celebró el tercero.