Con Xavi ya es otra historia

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Entre el 6 e Iniesta castigaron el bajón tras el descanso de un Valencia dueño y señor durante la primera mitad

17 oct 2010 . Actualizado a las 02:04 h.

Quizá la Liga no sea cosa de dos, pero para eso el Valencia va a necesitar muchos minutos como sus primeros 45 de ayer y que el Barça no repita muy a menudo la exhibición dada tras el descanso. Un repaso orquestado por un genio en estado de gracia como Iniesta y otro regular e indispensable como Xavi. El dúo que marca las terribles distancias creativas entre el equipo de Guardiola y el resto. Enormidad enjugada por la entrega a la que ya acostumbra el grupo de Emery mientras el físico aguanta.

Contra el Manchester United decayó a los ochenta minutos. Ante el Barça lo hizo a los tres cuartos de hora. Hasta el paso por vestuarios, hombres como Banega, Pablo y Mathieu mantuvieron en tensión constante a la zaga culé. Un mérito extraordinario en el caso del francés. Destacado como extremo para un rato en el Camp Nou y agujero negro habitual en el lado izquierdo de la defensa.

Su desplazamiento resultó fundamental para las aspiraciones che. El técnico visitante alistó en su lugar a Jordi Alba y el zurdo (que ha hecho el camino contrario al del galo: del extremo al lateral) le amargó la noche a Messi. Para el argentino fue la última ocasión de la primera parte, pero la derrochó cuando César (inconmensurable toda la noche) gateaba en el suelo.

A esas alturas remaban a contracorriente los de casa. Pablo había convertido en el 0-1 la tercera ocasión valencianista al empujar a la red un servicio perfecto de Mathieu, autor de una gran internada. La cuarta oportunidad, más clara aún que la del gol, fue también para Pablo, pero la estrelló en el cuerpo de Valdés.

El último campeón, completamente maniatado en el centro del campo, cedía ante el líder del momento y asomaba un nuevo pinchazo en el Camp Nou.

Pero esa posibilidad tardó un par de minutos en esfumarse. El reaparecido Xavi pudo por fin deshacerse del pegajoso marcaje che. Fue solo por un segundo. Suficiente para completar la pared con un Iniesta lanzado que definió sin problemas.

El empate despertó al Barça y desencadenó una larga serie de ocasiones. Durante quince minutos todas murieron en las manoplas de César. Pero a la hora de partido, Xavi aprovechó la falta de fuelle de Mathieu y que Messi se había llevado a Jordi Alba, para centrar sin estorbo sobre la entrada de Puyol, que se largó un cabezazo de reminiscencias mundialistas.

El Valencia era apenas un portero frente a un equipo, el de Guardiola, que se adornaba sin oposición. Para cuando Xavi fue despedido entre una espectacular ovación no quedaba rival. Y pudo haber mayor castigo, pero Messi estuvo algo egoísta y Villa repitió su muestrario de errores, incluido un mano a mano (regalo de Iniesta) de los que el 7 solo sabía marcar. También le aplaudió el Camp Nou en su retirada. Últimamente las palmas de consolación baten por cada paso del Guaje.