Villa decidió el duelo entre un Barça demasiado horizontal y falto de pegada y un Sporting plagado de suplentes
23 sep 2010 . Actualizado a las 10:15 h.A Preciado se le olvidó el lacito. Por lo demás, la alineación que presentó ayer el Sporting en el Camp Nou fue un regalo sin tapujos para un Barça que a punto estuvo de devolver el obsequio. Frente a un equipo asturiano que no probó a Valdés, los de Guardiola dispararon una vez más sus números en cuanto a posesión y pases realizados (muchas jugadas rozaron o superaron los 20 toques), pero dieron muestra de una preocupante falta de mordiente.
Los visitantes apenas alistaron a tres titulares de los que estuvieron el sábado ante el Athletic. El técnico local solo prescindió de Piqué y Pedro, y sufrió la ausencia de Messi. Sin embargo, la falta del argentino se notó más que la de los ocho habituales en las alineaciones de Preciado. El partido estuvo relativamente equilibrado en la primera parte y fue un monólogo culé en la segunda, pero solo Villa, gracias a un pase genial de Alves, logró romper la igualada ante el equipo donde nació como futbolista y al que acostumbra a castigar en cada reencuentro (cinco tantos en cinco enfrentamientos).
No lo festejó el Guaje. Ya lo hizo por él todo el Camp Nou, que había visto como el 7 se perdía, durante cincuenta minutos, en regates inocuos y remates faltos de fuerza o puntería. A Villa le está costando subirse al carro del Barça, pese a contar como acompañantes con varios de sus socios en la selección. Xavi, Iniesta, Busquets, Pedro y el propio ex del Valencia no hicieron olvidar a Messi, atrapados en un juego excesivamente horizontal frente a un Sporting que se dejó hacer, sin recurrir siquiera al juego duro.
Durante más de media parte, a los visitantes les bastó con acumular piernas frente al marco de Cuéllar, que no esperó ni cuarenta minutos para ganarse una amarilla por perder tiempo. Mucho antes, en el 9, el meta realizó su mejor intervención del choque: una parada a un chut de Iniesta en una posición calcada a la del gol que dio a España el Mundial. De ahí al descanso, los asturianos solo se vieron realmente inquietados por un enorme pase al hueco del de Fuentealbilla que el Guaje mandó a un lateral de la red.
Gran pase de Alves
El ariete culé, que volvió a partir desde la derecha (esta vez para dejar la punta a Bojan), afinó la puntería al regresar del vestuario. Entonces, Alves ejerció de Xavi y desde su esquina filtró un balón que Villa estampó en la portería de su Sporting.
Lejos de romper el cerrojo, el tanto tuvo un efecto disuasorio para posibles acometidas visitantes y los de Preciado, que buscó la reacción con Diego Castro, apenas salieron de su campo. El Barça continuó amagando sin golpear, aunque a punto estuvo el 7 de doblar su cuenta. Un globo a la media vuelta desde la frontal se marchó desviado por poco. Lo corto del marcador prometía angustia final, pero el achuchón solo llegó en una falta lateral que no alteró lo único bueno del partido para el Camp Nou: el resultado.