21 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Fue un partido de cruz y cara para los de Lotina. El final del primer tiempo dejó una estela negra para un Deportivo que había consumido el primer período sin ofrecer a sus seguidores esa esperanza que siempre se deposita en el propio equipo. A esa esperanza del deportivismo se unían las declaraciones del propio club, secundadas por el entrenador, afirmando que «tenemos mejor plantilla que la temporada anterior», añadiendo que «este Deportivo irá a más». El seguidor de todos los equipos, entre ellos los coruñeses, cree en esos mensajes, pero, cuando ve al Dépor tan desorientado como en el primer tiempo, se siente como el niño al que se le promete un juguete y no lo ve por parte alguna. Por eso hubo pitos en Riazor, al final del primer tiempo.

Esos pitos causarían efecto para la continuación. El Deportivo llegó a ponerse por delante con dos goles de penalti en 10 minutos y reaccionó al 2-2 con energía y ocasiones suficientes, tres o cuatro, para alcanzar el triunfo que desperdiciaron Lassad y Riki, quienes tuvieron en los pies el 3-2.