El Madrid encuentra la pegada

Iván Antelo REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

La Real Sociedad perdonó en la primera mitad y decidieron dos individualidades de Di María y Cristiano

19 sep 2010 . Actualizado a las 10:35 h.

La pegada es la fina línea que separa a un equipo grande como el Madrid de uno más humilde como la Real Sociedad. Y esta habitualmente no se busca, se compra. Los 25 millones de euros de Di María y los 96 de Ronaldo sentenciaron a una Real Sociedad (1-2) que perdonó en la primera mitad.

El encuentro se presentaba complicado para los intereses madridistas. Anoeta vivió un ambiente mágico, repleto de excitación y con hambre de fútbol de primer nivel después de su regreso de la inhóspita Segunda. Y Lasarte también ayudó al clima introduciendo a Griezzmann, idolatrada por la afición.

El técnico uruguayo fue valiente y su apuesta funcionó. Le dio la opción al talento y el francés fue un puñal constante que inquietó constantemente a la zaga visitante. De hecho, rozó el tanto en varias ocasiones.

El Madrid, por su parte, confirmó que tiene una buena base para luchar por grandes cosas esta temporada. La defensa empieza a ser de hormigón, estableciendo una política de ayudas que hacía tiempo que no se veía por la casa blanca. El nuevo esquema de Mourinho apuesta por la verticalidad. Es decir, Khedira y Alonso se encargan de repartir el juego, Cristiano, Ozil y Di María corren e Higuain finaliza, si puede.

El Madrid comenzó mordiendo con un disparo duro de Di María y varios intentos más de Cristiano que acabaron en las manos de Bravo. Dominio que duró hasta el minuto 15, momento en el que la Real le robó el balón al equipo de Mourinho y manejó a su antojo el duelo.

Los locales gozaron de ocasiones claras para adelantarse en el marcador, pero faltó definición. La estrella emergente Griezzmann tuvo la más clara en el 25, pero pecó de zurdo cerrado. El habilidoso extremo se plantó solo ante Casillas, pero al buscar el golpeo con su pierna buena envió el balón fuera rozando el palo de la meta madridista.

Ocasiones claras falladas

Fue el primer gran aviso, pero no el único. El incombustible Raúl Tamudo también la tuvo apenas unos minutos después (minuto 31), pero cuando se encontraba presto para rematar en el segundo palo a placer, apareció un providencial Carvalho que con la puntita de la bota derecha envió el balón a córner. La Real se había desmelenado en el tramo final de la primera mitad imponiendo un ritmo infernal que no encontró respuesta en los blancos.

Con 0-0 arrancó la segunda parte , pero no por mucho tiempo más se mantuvo la igualdad. La definición en el fútbol cuesta dinero y el Madrid no perdonó en una genialidad de Di María. El argentino cogió un balón en el pico del área y, con su pierna mala, la derecha, incrustó el balón en la escuadra de la meta de Claudio Bravo.

Nervios y goles

Un tanto madridista que cayó como una losa sobre los de Lasarte, que prácticamente parecían despedirse del partido. Y esa es la grandeza y la miseria del fútbol. Poco después, una obra de arte del omnipresente Griezzmann en el golpeo de balón de una falta lateral permitió a Tamudo rematar a placer en el segundo palo y empatar el partido en el 63.

Los nervios cambiaron de banquillo y Lasarte demostró que es un entrenador valiente. Sacrificó un mediocentro e introdujo a un segundo delantero como Viguera, un canterano con apenas tres partidos de los de verdad a sus espaldas.

Pero al azar volvió a ser generoso con el más necesitado, que por entonces era un dominado Madrid. A quince minutos del final Cristiano Ronaldo lanzó una falta directa que, tras dar en la espalda de Pepe, entró en la meta realista. Un golpe de teatro que ni el genio de Madeira se atrevió a celebrar.

La Real acabó volcada sobre la meta de Casillas, pero el 1-2 ya no se movería del electrónico.