Son muchos los aficionados que esperan la vuelta de la Liga. No es normal que, inmediatamente después de las vacaciones de verano, apenas reanudado el campeonato, aplacen la segunda jornada de Primera, decisión tomada en temporadas anteriores y no modificada a pesar de las protestas de esos aficionados quienes no entienden esa medida de empezar un domingo para suspender al siguiente los partidos. Creen que podían anticiparse los encuentros de la selección (cuando tiene un entrenamiento en Liechtenstein y un amistoso en Argentina) en lugar de implicar a los clubes. Pero la Federación de Ángel María Villar se rige por aquello de «primero yo, y después los demás».
Como figuro entre esos aficionados ansiosos por el fútbol de campeonato, miro los calendarios, en plural porque incluyo el de fútbol, y no dejo de contar los días que faltan para el próximo partido del Deportivo que, dicho sea de paso, es el último que se jugará el domingo. Toca jugar en Sevilla, que siempre me parece una de las difíciles salidas. No me convence el optimismo que irradia Lotina recordándonos, hace un par de días, que desde que él llegó al Deportivo en campo sevillano nos ruedan bien las cosas. No deja de ser un mensaje alentador.