«Nos das unas cartas y lo pasamos bien, nos das un florero y lo mismo»

J.?M. Cortizas ESTAMBUL/COLPISA.

DEPORTES

Ricky Rubio (El Masnou, 1990), el playmaker que no tardará en cruzar el charco rumbo a la NBA, contesta con la cercanía propia de su juventud.

-Llevan inactivos desde el día 4, cuando ganaron a Grecia. ¿Cómo llevan la espera?

-El descanso nos va bien para recuperar y estudiar lo mejor posible al rival, aunque lo que te pide el cuerpo es competir. Eso puede hacer que cuando empiece el encuentro contra Serbia estemos un poco ansiosos, pero no permitiremos que vaya más allá.

-Los aficionados están con la mosca tras la oreja.

-Está muy claro que al principio del Mundial no éramos nosotros. Creo que el grupo era difícil como también demostró Nueva Zelanda ganando a Francia. Las cosas no fueron muy bien, pero contra Grecia empezamos ya a sentirnos muy cómodos.

-Ejerza la autocrítica.

-Algo muy evidente es que no estoy acertado de cara al aro, pero mis compañeros me animan mucho. Creo que a partir de que empiece a meter unas cuantas desaparecerá eso. No debo obsesionarme. Además, he estado un poco espeso en la dirección, pero Raúl me ha ayudado.

-Serbia se cruza en el camino de las medallas.

-Es una selección joven con mucho talento y ambición. Es difícil pararles porque tienen tiradores, gente que juegan por dentro y mucho carácter al defender muy agresivo, lo que te incomoda mucho.

-El base «plavi» es Teodosic, jugador al que la sangre le hierve con facilidad.

-Es un jugador muy ganador que utiliza todo para intentar hacerlo. Si intenta llevarme por ese camino nunca me va a encontrar porque no me meto en esos marrones.

-Si mirásemos por un agujero, ¿qué sorprendería de la intimidad de la selección?

-La naturalidad. Cada uno tenemos nuestras cosas, pero nos une la pasión por el baloncesto y la ambición de crear un ambiente entre buenas personas. Nos das cartas y lo pasamos bien, nos das un florero y lo mismo.