El gran protagonista del choque entre Rafa Nadal y Gilles Simon será Timothée, que anticipó un mes su nacimiento para darle un toque humano al frenético Abierto de tenis de Estados Unidos.
«¿En serio ha tenido un hijo? ¿Ayer?». Nadal abría los ojos como platos, asombrado al saber que Simon, su peligroso rival de hoy, tiene en realidad cosas mucho más importantes que pensar que en un partido de tenis. «Si gano contra Rafa es genial, ¡pero si pierdo es más genial!», dijo Simon el viernes tras convertirse en uno de los seis franceses en la tercera ronda del torneo (los españoles son nueve).
Difícil para el balear enfrentar a un rival así, que confiesa estar tan feliz y relajado, que todo le da igual. Prueba todo tipo de tiros sobre el cemento de Flushing Meadows, y por ahora la mayoría le salen a la perfección.
«¿Qué hago?», le preguntó Simon a Karine, su esposa, al enterarse de que estaba por dar a luz. «Quédate y juega», le dijo la inminente madre a Pollito, como conocen a su esposo.
Nadal bromeó al conocer los deseos de Simon de regresar a Francia, a tal punto que quisiera jugar mañana de día para tomarse un avión en la misma noche. «¡Si quiere le compro el billete!», dijo el número uno del mundo, que tiene un gran respeto por Simon, dueño de un tenis de impacto plano y contragolpe que vuelve a funcionar tras más de un año penando por una pesada lesión en el tendón rotuliano.
«El peligro es jugar contra él, que es un gran jugador. Le felicito por el hijo, tener un hijo siempre es un motivo de felicidad. Es un jugador que juega perfecto a la contra, toca perfecto la pelota, es realmente complicado».
Precedentes favorables
No exagera Nadal: Simon lo complica con su juego, tanto, que en el 2008 lo derrotó en las semifinales de Madrid, aunque el cabeza a cabeza global favorezca 3-1 al español.
El número uno estaba feliz tras mostrar un saque con una variedad y potencia como hacía tiempo no se le veía. «Es extraño, porque no estaba sirviendo bien en la semana de práctica antes del torneo. Cambié un poco el grip hace cinco o seis días», explicó.