España derrotó ayer a Argentina por 83-76 en un partido amistoso, preparatorio para el Mundial, en el que los de Sergio Scariolo lograron sobreponerse en el último cuarto a la lesión en los primeros minutos de Marc Gasol.
La ausencia del pívot dio alas a Luis Scola, protagonista del encuentro con 26 puntos y 7 rebotes, además de condicionar el ritmo de juego. Pero justo al final España encontró la fluidez en ataque necesaria para ganar y cerró el partido con un triple de Ricky Rubio.
Argentina trató de que el choque fuera muy físico desde el principio, puso en juego un quinteto con más centímetros que el de su rival y buscó dominar el interior de la zona. Pero eso lastró su velocidad, le restó eficacia y la dejó por detrás de España, más dinámica y eficaz en sus ataques.
Así los de Scariolo jugaron muy buenos minutos, agresivos en todos sus ataques y motivados para cerrar el rebote, sobre todo tras la lesión en el minuto 2 de partido de Marc Gasol, que ya no volvió al parqué.
Argentina pasó un mal momento al inicio, se atascó y en defensa se descentró por las faltas señaladas por los colegiados, que sancionaron una técnica al seleccionador Sergio Hernández ya en el minuto 4 con 9-2 en el marcador.
Pero solo un par de errores de los españoles permitieron a Argentina regresar al encuentro a tiempo de acabar el primer cuarto con una desventaja más corta de lo esperado (23-17). Luis Scola se puso los galones, aprovechó su fuerza ante un equipo que acusaba ya la baja de Gasol y casi él solo (12 puntos en el segundo acto) junto a un Delfino cada vez más entonado equilibraron el partido.
La expulsión de Prigioni
La ausencia de Gasol se equilibró tras el descanso con la autoexpulsión de Prigioni, el único base de Argentina tras la lesión de Cantero; el jugador del Real Madrid había llegado al descanso con tres faltas, cometió la cuarta sobre Navarro y se encaró con él, con lo que propició una técnica y su eliminación. La técnica enrareció el partido y encendió a los argentinos, que se creían perjudicados por los árbitros.
El partido dejó por completo de ser un amistoso. Los parones, faltas duras, errores y protestas pasaron a ser la tónica general. Era algo que no le convenía a España, a pesar de lo cual logró volver a ponerse por delante al final del tercer período (64-63) gracias a una acción de pundonor de Felipe Reyes.
El partido llegó totalmente abierto a los cinco últimos minutos, con ventajas de un punto, o de una canasta como mucho, para cada equipo.
Ricky Rubio rompió esa dinámica a tres minutos y medio del final (79-74). Dos tiros libres de Quinteros devolvieron a Argentina al encuentro a dos minutos del final, aunque cada vez debía jugar con más prisa y eso le llevó a cometer errores en el lanzamiento que fueron decisivos para dar la victoria a España.