El Tourmalet, última posibilidad de Schleck para desbancar a un Contador que quiere sentenciar hoy la carrera
22 jul 2010 . Actualizado a las 19:08 h.Fue un día de descanso en condiciones. Sin prensa, sin ningún tipo de presión, durmiendo a pierna suelta, pero también cuidándose. Contador no es de esos ciclistas a los que el día de descanso les ha sentado nunca mal. Al menos hasta el momento.
No es de mucho comer, suele entrenarse siempre un par de horas, sudar en condiciones y procura estar tumbado en la cama, jugando con su ordenador.
Su rutina la alteraron ayer los vampiros, que lo fueron a sacar sangre a las 8 de la mañana. En cuanto acabó se volvió a su habitación para dormir hasta las 10.30. No salió a entrenar hasta las 12.15 para evitar la comida y hacer un horario lo más parecido posible al que sigue en carrera.
Es plenamente consciente a lo que se va a enfrentar hoy, a una de esas etapas que pueden quedar en la historia del Tour. Terminar en lo alto del Tourmalet no es algo que se vea muy a menudo. «Tal y como marchan las cosas, la etapa promete ser reñida. Andy Schleck y yo hemos estado muy igualados. Creo que la etapa va a resultar espectacular. El Tourmalet es un puerto con mucha historia, pero lo importante para mí, lo que yo busco, es ganar en París. Ese es el objetivo final», apuntó.
Hasta el momento no hemos visto ninguna exhibición de Contador y a lo mejor hoy tampoco la vemos: «Es una de esas etapas en las que habrá que correr con inteligencia». En el Tourmalet se va a despedir, a lo grande, la montaña del Tour.
Le seguirá quedando una última ocasión, por si le hiciese falta, de dejar el Tour decidido en la contrarreloj del penúltimo día: «Si puedo dejar el Tour decidido en el Tourmalet, mejor. De esa forma podría afrontar con mucha más tranquilidad la contrarreloj. Siempre es mejor afrontar una crono con el máximo tiempo posible a tu favor».
Repite mucho lo de correr con inteligencia, dando a entender que no le gustaría calentarse ante los miles de aficionados que se darán cita en el Tourmalet: «Ya el año pasado tuvimos una etapa parecida a esta, con final en el Mont-Ventoux. Lo importante, como ahora, era París, no el triunfo. Resultó una etapa de mucho control que le salió bien al equipo».
Hay que recordar que Contador fue primero y Lance Armstrong tercero en el podio final.
Ha escuchado silbidos en Bagnéres de Luchon y en Pau cuando le han impuesto el maillot amarillo: «Me siento querido por los franceses. No me puedo quejar del trato que me está dando la afición francesa, aunque siempre habrá gente que no esté de acuerdo con algunas cosas. Eso es algo que sucede siempre». Llega la hora de la verdad.