El británico Mark Cavendish (Columbia) consiguió ayer su segunda victoria consecutiva al esprint y continúa con su fiesta particular en este Tour de Francia. La sexta etapa disputada entre Montargis y Gueugnon, de 227,5 kilómetros, mantuvo líder al suizo Fabian Cancellara (Saxo Bank) y a los favoritos sin cambios ante el inicio de la batalla en los Alpes.
Míster Cav arrasó en la llegada masiva a la inédita ciudad de Gueugnon, donde rubricó el magnífico trabajo de su equipo y de su lanzador, Mark Renshaw. El ciclista de la Isla de Man vuelve por sus fueros al nivel que le llevó la pasada temporada a ganar seis etapas en el Tour y apuntarse 23 triunfos en la temporada. Más tranquilo y pleno de confianza, alzó los brazos con un tiempo de 5 horas 37 minutos y 42 segundos, en una jornada más lenta que las anteriores, ya que se rodó a una media de 40,2 kilómetros por hora.
Jornada de transición y mucho calor, con la cabeza del pelotón puesta en la primera etapa de montaña en la inédita estación de Rousses. Los aventureros cumplieron su misión y tuvieron su momento de gloria con una escapada que duró 210 kilómetros. Los favoritos se dedicaron a no deshidratarse bajo el sol y ahorraron energías para el primer asalto montañoso, mientras los equipos de los esprínter se pusieron las pilas a 10 kilómetros de la meta, justo para terminar de anular el esfuerzo realizado por los cinco escapados del día, entre los que se encontraba el español Rubén Pérez.
La general entrará en la montaña con Cancellara como líder, posiblemente por último día, ya que el ciclista de Berna pagará el peaje de las primeras pendientes. Andy Schleck, que conserva la renta del pavés, afrontará el ascenso a Rousses sin su hermano Frank, pero con una ventaja de 31 segundos sobre Alberto Contador, noveno clasificado.
El madrileño, que aventaja a Lance Armstrong en 45 segundos, no descarta un ataque en los Alpes, pero elude la responsabilidad, «ya que son otros corredores y equipos los que tienen que llevar la responsabilidad de la carrera».
Nadie discutió el guión. Los hombres de Cavendish pusieron al personal en fila, el Garmin incordió y Petacchi se mantuvo a la expectativa. Al final se impuso el chico travieso del pelotón. Esta vez soltó un río de lágrimas. Se ha liberado de la tensión. Volverá después de los Alpes.