Una final para toda la vida

Lakers y Celtics reeditan por duodécima vez una cita que en el 2008 retrasó el primer anillo de Pau Gasol


redacción/la voz.

Una final de ensueño. El duelo que encarna la mayor rivalidad del mundo del baloncesto. Un choque de dos formas diferentes de entender el juego, de dos ciudades antagónicas como Los Ángeles y Boston. Lakers contra Celtics. Y en el medio, un español, Pau Gasol, el factor decisivo para que los californianos dieran el salto de calidad que les ha permitido su tercera final consecutiva.

Esta noche (3 de la madrugada del viernes) arranca la lucha por el título de la NBA, al mejor de siete partidos, con ventaja de campo para los californianos. La duodécima cita decisiva entre ambos, con clara ventaja en sus enfrentamientos para Boston (9 a 2), que suman 17 títulos en 20 finales. Los Lakers, que han disputado 30 finales, tienen 15 anillos.

Rivalidad eterna

En el recuerdo, la eterna rivalidad de la década de los ochenta, los duelos entre Larry Bird y Magic Johnson; o el «Beat L. A.» de la década de los sesenta. Medio siglo de diferencias desde que ambos se vieron las caras en 1959. Los Lakers, entonces en su último año en Minneapolis, cayeron frente a un equipo que ya entrenaba Red Auerbach. Entonces, el orgullo de los Celtics superó casi siempre a los Lakers.

Pero a partir de mañana, además de lo que en días pasados Gasol definió como «odio» entre dos equipos, aparecerán las ganas de revancha de unos Lakers que hace dos años fueron humillados en el Banknorth Garden (131-92), el marcador más abultado en un partido final en la historia de la liga. «No hay nada peor que perder así una final», dijo entonces Phil Jackson, entrenador de los Lakers. «Es como caer al vacío después de estar cabalgando en una nube. Siempre estuve esperanzado en no tener jamás una amarga experiencia como esa».

Tercera final de Gasol

Fue la primera final de un Gasol que llegó con la reserva de gasolina encendida y frente a un rival en el que su trío mágico (Ray Allen, Pierce y Kevin Garnett) aunaba las dosis perfectas de veteranía y sabiduría.

Unos y otros han cambiado poco desde entonces. Eso sí, los Lakers conquistaron el título en el 2009 y jamás pensaron que volverían a encontrarse con los Celtics a corto plazo. De hecho, nadie lo esperaba. Acabaron cuartos en el Este, pero han ido acabando con los favoritos, primero con Miami (4-1), después con los Cavaliers de LeBron James (4-2) y finalmente con Orlando (4-2), finalistas el año pasado. Demasiado esfuerzo para los envejecidos Celtics, que han llegado a la gran cita con algunos tocados: problemas de espalda para Rasheed Wallace y Rajon Rondo, el base que les ha dado un nuevo impulso; baja indefinida de Daniels; y problemas para Tony Allen, Glen Davis y Perkins.

Kobe y Pau Gasol

Pese a su discreto tramo final de la fase regular, los Lakers han elevado el tono a la hora de la verdad, en unos play off en los que superaron a Oklahoma Thunders (4-2), Utah Jazz (4-0) y Phoenix Suns (4-2) sin demasiados problemas, siempre con un espléndido Pau Gasol y con el Kobe Bryant más cercano a su idolatrado Michael Jordan que se recuerda. Incluso el que su rival sea Boston les ha regalado la ventaja de cancha, algo que no hubieran tenido si enfrente se hubieran topado con Orlando o Cleveland Cavaliers.

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