La tierra batida como trampolín hacia el número uno

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Rafa Nadal no le gana a uno de los ocho primeros jugadores desde hace diez meses. No celebra un título desde mayo. Su derrota ante Soderling en Roland Garros desencadenó una crisis de confianza. Al margen del problema, con la importancia que tiene, no hay motivos para dudar del mallorquín.

Vuelve Nadal, además, a la superficie ideal para recuperar confianza y jerarquía. Ayer arrasó, hoy tiene un partido para rodarse y a medida que pasen los días irá subiendo la exigencia.

La realidad es que, hasta que protagonizó la madre de todas las sorpresas al perder en octavos del último Roland Garros, había sido una apisonadora. Su racha triunfal había empezado en la primavera del 2008: París, Wimbledon, Pekín y Melbourne fueron solo las grandes hazañas que fue encadenando en una racha que ya forma parte de la historia del tenis.

Después, perdió un partido que no se esperaba, sí, contra Roger Federer, la mejor raqueta de la historia, en la final de Madrid. Y cayó contra un segundón, Soderling, en un partido que jugó mermado en las rodillas. A partir de ahí todo se torció. En realidad, por las lesiones. Paró más de dos meses -sin poder defender siquiera su título de Wimbledon- y transmitió las peores sensaciones cuando quiso forzar y jugó lesionado -como contra Del Potro en Nueva York-.

Para ser justos, tocó fondo en el Torneo de Maestros. Aquella falta de confianza se tornó en impotencia en la cita que reúne a los ocho mejores de la temporada, justo la frontera que le falta por rebasar. A partir de ahí, y con la Davis como bálsamo, inició una recuperación que los resultados terminarán reflejando. Brillante en el Open de Australia pese a perder con Murray, completó la mejor gira americana entre los jugadores que pelean por el número uno. Una final y una semifinal mostraron su buen nivel en superficie dura. Así que, ahora que vuelve la tierra, las lesiones son su peor enemigo. Si lo respetan, no hay por qué dudar de él. Montecarlo, Barcelona, Roma, Madrid y París lo esperan.