Igual que se había ido, pletórico, volvió Tiger Woods al golf. Sin afectarle todos los factores externos al juego, en cada una de las dos primeras jornadas se ganó de nuevo el cartel de favorito. Sabe dosificarse y cada día está mejor. Cuenta para el triunfo. Pero, además, el Masters reunió muchos y muy importantes jugadores en forma para un fin de semana vibrante como el que estamos viviendo. Mickelson ha estado muy inteligente. Se le ve muy seguro de sí mismo, sin asumir riesgos innecesarios porque sabe que el Masters pasa por la regularidad en cuatro días.
Entre los estadounidenses, a Anthony Kim le pasa quizá lo contrario. Más joven, ahora debe aprender a jugar un poquito más conservador en los momentos claves, y entonces podrá ganar alguno de los grandes. Kim siempre arriesga, y en los majors , con los campos preparados más complicados que de costumbre, esa no es la mejor opción.
El golf británico tiene una buena oportunidad en Augusta, con dos buenos jugadores. Los ingleses llevan ya un tiempo con golfistas muy importantes. Les cuesta algo más en los grandes, pero entre Westwood y Poulter han demostrado el presente y futuro que tienen. En la cabeza de la clasificación, solo la presencia del coreanos Choi se puede considerar en cierto modo como una sorpresa en el Masters.
Papel digno de los españoles. Con un corte exigente de 48 jugadores, no está mal situar a dos de tres. Álvaro Quirós debe aprender de cara al futuro. No puede bajar los brazos y abandonar porque le salga mal un hoyo. Los grandes son cuestión de resistencia.