Alonso gana el duelo del morbo

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Por primera vez desde el 2007, el asturiano se midió con Hamilton en igualdad de condiciones. El inglés, frustrado, echó la culpa a su equipo por la estrategia escogida

29 mar 2010 . Actualizado a las 02:11 h.

En la fórmula 1 hay una victoria absoluta (el título del mundial) y triunfos parciales (cada uno de los grandes premios). En un peldaño claramente inferior asoman pedreas menores como la vuelta rápida y la pole position. Pero de vez en cuando surgen batallas no clasificadas que también arrojan un vencedor. Son los duelos del morbo, los adelantamientos protagonizados por pilotos que en su día se disputaron lo más cotizado de este ránking, la corona mundial.

Alonso y Hamilton protagonizaron ayer numerosos adelantamientos, pero la concentración de los espectadores se acentuó cuando ambos coincidían a escasos centímetros de asfalto. Por primera vez desde que el español abandonase McLaren en el 2007, protagonizaban un mano a mano en la pista con coches de similar potencia, tras los dos años de Alonso con un devaluado Renault.

El inglés fue una seria amenaza para el de Ferrari. Había dado buena cuenta de Massa. En la parte final de la carrera iba mucho más rápido que Alonso merced al mejor estado de su nuevo juego de neumáticos. A través de la radio, Ferrari martilleó a Fernando la meteórica reducción de tiempo del inglés a cada vuelta hasta el punto de que el asturiano demandó silencio a su equipo: «¡Para! Me da igual Hamilton. Cuando llegue ya veremos». Una vez que el McLaren se situó a algo más de tres segundos, Ferrari dio el último aviso a su piloto, que respondió con otro «¡Preferiría no saberlo!». Con la aguerrida defensa de su plaza, Alonso recordó el gran premio en que Michael Schumacher, entonces con Ferrari, se desesperó durante doce vueltas en Italia ante un Renault más lento pero que acabaría ganando la carrera.

El propio piloto español reconoció que Hamilton iba mucho más rápido. «Cada curva era una defensa para mí y un ataque para él. Al final, cuando salí mal de la variante y se puso a mi altura, sabía que tenía que apurar por el interior, fue al límite, pero salió bien esta vez», dijo Alonso. No hubo alusiones al tapón generado por Massa ni insinuaciones sobre una recomendable orden de equipo para que el brasileño no frustrase la mayor velocidad del español.

Por contra, Lewis Hamilton cargó contra la estrategia de McLaren, al que acusó de su sexto puesto. «Fue una de las carreras menos satisfactorias debido a la estrategia. Todos delante de mí hicieron una parada y por alguna razón yo hice dos», señaló el campeón del 2008, que ayer remontó desde la undécima posición hasta el tercer puesto, momento en el que su escudería lo mandó a boxes. «Estaba tercero. Había parado una vez y mis neumáticos estaban bien y podrían haber terminado (la carrera). Tal vez hubiese tenido dificultades hacia el final, pero eso es lo que todos los demás hicieron», señaló el inglés quien, no obstante, llegó incluso a quejarse del estado del último juego de neumáticos así como de la temperatura del cockpit .

Mientras las salidas de Webber o Vettel dejaban indiferentes a los aficionados españoles, la de Hamilton fue aplaudida. Ni el mejor Schumacher podría interferir en el duelo entre Alonso y Hamilton, una morbosa rivalidad sellada para siempre en el 2007 con la firma de Ron Dennis.