El Dépor se subleva a la falta de acierto de sus atacantes. Ayer Juan Rodríguez, Guardado y Colotto asumieron la responsabilidad anotadora en ausencia del lesionado Riki y se perfilan como los máximos candidatos al Pichichi deportivista. El madrileño, que aún lidera la clasificación de goleadores de su equipo, no encuentra a quién entregar el testigo entre sus compañeros de ataque: avanza la segunda vuelta y Bodipo permanece inédito ante la portería rival esta temporada, mientras Adrián marcó con la selección sub-21 y comenzó el partido aparentemente más animado que en otros, pero su rendimiento se quedó finalmente en coloristas e inútiles fuegos artificiales.
Por el momento, Juan Rodríguez y Colotto (quien ya había marcado al Tenerife en la primera vuelta de certero cabezazo) acechan con tres los cuatro tantos de Riki, mientras Guardado anotó el segundo de su cuenta liguera (había marcado otro más en Copa contra el Valencia), después de aquel penalti en los últimos instantes y que dio la victoria frente al Atlético de Madrid.
El malagueño, el único de los goleadores deportivistas que compareció ante los medios de comunicación, se descarta con una sonrisa de la inesperada lucha que protagoniza por liderar el ránking de anotadores deportivistas. «¿Pichichi yo? Qué va, qué va. Si tengo que ser yo el máximo goleador, arreglados vamos. Y menos ahora, que juego en el mediocentro», afirma con una amplia sonrisa mientras subraya que su nueva posición en el mediocentro (en realidad, la que siempre había señalado como la más natural a sus características) le impide pisar tanto como antes el área rival.
«Antes jugaba por la derecha y tenía más llegada, pero ahora apenas subo para la estrategia y poco más», afirma el comodín de Lotina, quien empezó la temporada escorado a la banda y en las últimas jornadas se encarga de cubrir las espaldas de Antonio Tomás.
Su gol, a medido centro de Guardado tras una estrategia botada por Antonio Tomás que la defensa canaria había rechazado en primera instancia, devolvió el pulso a un Dépor comatoso. «Había muchos defensas del Tenerife, pero metí la cabeza, otra cosa no podía hacer, y pude cabecear el balón», explica con sencillez, aunque no rehúye la trascendencia que su acierto tuvo en el devenir del partido, que su equipo acabó remontando. «Era el partido más importante de la temporada, porque veníamos de una derrota y había que demostrar que seguimos ahí. Por suerte, pudimos dar la vuelta al marcador», agrega.