Turquía, próxima parada para el holandés errante

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«Si para entonces no me he convertido en un viejo amargado, seguiré entrenando». Guus Hiddink (Varsseveld, Holanda, 1946) confirmó ayer que en agosto mantendrá el buen humor y modales que le han distinguido hasta la fecha. Como advirtió hace dos años, cuando le preguntaron si continuaría ejerciendo de técnico tras el Mundial del 2010, el actual seleccionador ruso seguirá en la brecha y ha optado por fijar en Turquía su próximo reto.

La decisión supondrá que el holandés errante no se tomará el segundo respiro profesional de su carrera -el primero lo tuvo en 1999, desde que lo echaron del Real Madrid hasta que tomó las riendas del Betis, de donde también salió escaldado-. No pasará un mes entre que cese en Rusia y se convierta en el relevo de Fatih Terim. El reto será devolver a los turcos el pasado glorioso que supuso el paso por el combinado nacional de Senol Günes, con el que alcanzaron el tercer puesto del Mundial del 2002, batiendo en la final de consolación a la Corea del propio Hiddink.

Al nuevo responsable de los otomanos no le resultará del todo desconocido su próximo destino, ya que en la temporada 90-91 tuvo un paso fugaz, y poco fructífero, por el Fenerbahçe, club que abandonó para entrenar al Valencia.

Entre los ches continuó una notable carrera como técnico de club, con un estilo de juego ofensivo que había dados sus mejores resultados en su país de origen, donde sumó numerosos títulos al frente del PSV. De Mestalla salió para dar un giro a su carrera y asumir un gran reto como seleccionador: dirigir a Holanda.

Para exportar su modelo a la naranja mecánica no dudó en mostrar su lado oscuro, como cuando mandó a Davids de vuelta a casa en plena Eurocopa de 1996. El fútbol vistoso que Hiddink predica tuvo su culmen en el Mundial de Francia, donde alcanzó la semifinal, cayendo en los penaltis ante Brasil después de derrotar en cuartos a Argentina.

Sin embargo, su gran éxito al frente de un combinado nacional llegó en la siguiente cita mundialista. Tampoco pasó de semifinales, pero lo hizo con una débil Corea clasificada para la fase final como anfitriona.

La buena racha no se rompió en el siguiente intento y consiguió llevar a Australia a su primer Mundial en 32 años después de derrotar a Uruguay en el desempate. En Alemania quedó fuera en octavos en un polémico encuentro ante Italia.

Rusia reclamó también los servicios del holandés para hacer un gran papel en la Eurocopa de Austria y Suiza, donde cayeron ante España, pero fracasó en la repesca mundialista ante Eslovenia.

El nuevo reto turco incluye una interesante fase de clasificación para la Eurocopa del 2012, con la archienemiga Alemania en el grupo y un sueldo de 3,5 millones de euros como aliciente. Para no perder la sonrisa.